El segundo tiempo. El rediseño estaba programado para enero y ya estaba asumido en los partidos y en el Ejecutivo. La crisis de las rebajas de condenas, que obliga a la salida de Rabat, sumada a la fuerte caída de Kast en las encuestas, y el déficit político adelantaron la medida.

  • El cambio de gabinete sería de amplio alcance, el inicio del llamado “segundo tiempo” del gobierno. Incluiría la salida del ministro de Justicia, Fernando Rabat, modificaciones en otras carteras y un ajuste en el equipo de asesores del Segundo Piso.
  • Kast regresa este viernes 6 de Europa y el sábado 14 parte a Asia, con escalas en Vietnam, China y Japón. En Shenzhen asistirá a la cumbre de APEC, el 18 y 19 de noviembre, donde prevé reunirse con Xi Jinping. La ventana para el cambio es la próxima semana.

Una salida en grupo para Rabat. El principal sostén del ministro de Justicia ha sido el propio Presidente. Kast resistió las presiones de RN, de la UDI y de toda la oposición, y este martes volvió a respaldarlo desde Italia: “La responsabilidad política la asumí yo, porque soy el Presidente de la República”.

  • Esa defensa ha tenido un alto costo para Kast: cayó 7 puntos desde el inicio de la crisis. Hoy dos de cada tres chilenos rechazan que Rabat siga en el cargo, y el rechazo alcanza incluso a una mayoría de la derecha.
  • La nueva estrategia es enmarcar su salida en una renovación ministerial amplia. Un ministro que sale entre varios no es lo mismo que el cae solo.

El desplome en las encuestas. La segunda razón son los números. La última semana de octubre, Cadem situó la aprobación de Kast en 29%, la primera vez bajo 30% desde que asumió, con 66% de desaprobación.

  • El domingo, la misma encuestadora registró un nuevo máximo de rechazo y un promedio de aprobación de octubre de 30%, cinco puntos menos que en septiembre.
  • Criteria refleja la misma tendencia, pero con resultados más adversos: 25% de aprobación y 65% de desaprobación, el peor registro del gobierno. En marzo partió con 46%.

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El déficit político. La tercera razón, y la más importante, es estructural. El diseño original privilegió perfiles técnicos y sin partido, y esa apuesta hoy cobra su precio. Aunque no están definidos todos los cambios, bajo evaluación figuran Trabajo, Segpres, Mujer y Ciencia.

  • Con un desempleo de 9,8%, Tomás Rau está bajo escrutinio. En septiembre se desmarcó de la meta de 6% de desocupación defendida por el ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, y sufrió un revés en el Senado con Sala Cuna Universal.
  • En Segpres, José García Ruminot, que llegó con una larga trayectoria parlamentaria, ha perdido protagonismo en la conducción política.
  • En Ciencia, la gestión de Ximena Lincolao ha estado marcada por conflictos internos —la salida del subsecretario Rafael Araos y tensiones con su sucesora, Carolina Rossi— y por tropiezos en la reformulación de la ley de inteligencia artificial, que enfrenta reparos jurídicos dentro del propio gobierno.
  • Judith Marín, en la Mujer, terminó en junio una disputa interna con la remoción de la subsecretaria Daniela Castro, y ahora enfrenta a los funcionarios por el eventual cierre de Prodemu en el Presupuesto 2027.

El Segundo Piso. Los cambios alcanzarían también al equipo que lidera Alejandro Irarrázaval, cuya influencia en las decisiones del gobierno es determinante.

  • El lunes, RN pidió revisar las responsabilidades de quienes asesoran directamente al Presidente, en alusión a los problemas de comunicación y coordinación.
  • Chile Vamos y Republicanos han cuestionado más de una vez las atribuciones y la figuración del Segundo Piso.
  • Nadie espera que Irarrázaval se vaya para la casa, pero sí que el ajuste sea más de fondo que el primero que se realizó en esa instancia, a pocos meses de iniciado el gobierno.

La lección de 2011. En marzo de 2010, Piñera instaló un gabinete de empresarios y técnicos, el llamado “gabinete de gerentes”. Evitó deliberadamente nombrar senadores, lo que dejó fuera a Andrés Allamand y Pablo Longueira.

  • Diez meses después, el 14 de enero de 2011, cedió: los senadores Allamand (RN) y Evelyn Matthei (UDI) llegaron a Defensa y Trabajo. Los propios partidos lo presentaron como la forma de suplir la falta de experiencia política del primer equipo.
  • No bastó. En julio, en plena ofensiva del movimiento estudiantil y con su aprobación cerca de 30% en Adimark, Piñera hizo un segundo ajuste, en ocho ministerios. Entraron dos senadores UDI: Longueira a Economía y Andrés Chadwick a la vocería, en reemplazo de Ena von Baer.
  • Los políticos no revirtieron de inmediato las encuestas: en agosto Piñera cayó a 27%. Pero le devolvieron conducción a un gobierno que había perdido el control de la agenda. Chadwick terminaría en Interior.
  • A Piñera le tomó diez meses admitir que gobernar exige políticos. A Kast, ocho. La diferencia es que Piñera lo hizo sin un ministro bajo amenaza de acusación constitucional y con las encuestas todavía por encima del 30%.
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