-¿Cómo ve la ofensiva de la oposición contra la política exterior del gobierno?

-La fortaleza de la política exterior de Chile es la unidad. Siempre ha habido principios básicos que han sido apoyados por todos. Cada vez que la casa se divide los que están afuera son los que aprovechan la debilidad. Todo lo que lleve a la debilidad de la política exterior hace débil a Chile.

-La política exterior se ha convertido en el principal frente de batalla. Esto partió con el retiro de la candidatura de Bachelet por parte del gobierno, después siguió con el tema de Argentina, la interpelación al canciller Pérez Mackenna y ahora por el Escudo de las Américas. ¿Cómo percibe esta escalada?

-Creo que esto se inició un paso más atrás. Se inició cuando se presentó la candidatura de Bachelet. Estábamos muy cerca de la presidencial y se hizo esto sabiendo que la candidatura la tenía que llevar adelante el próximo gobierno. Y se hizo sin consulta, sin intentar hacer un acuerdo sobre esto. Siguió mal con el anuncio de México y Brasil, que también se hizo sin haberle informado al entonces presidente electo José Antonio Kast, y convirtiendo esto en un punto de separación política. Si de verdad existía el interés de trabajar por una candidatura, esta tenía que ser de unidad. Esto, más allá de que las posibilidades eran muy bajas.

-¿Se acuerda de alguna ocasión en que un canciller haya llamado a a sus antecesores y se haya filtrado esa reunión, como ocurrió con las declaraciones de Mariano Fernández?

-No he leído las declaraciones de Mariano, pero en términos generales, las reuniones de excancilleres siempre han sido completamente privadas y eso ha ayudado mucho a que sea una herramienta muy positiva. Mantener la privacidad es de la esencia del valor de ese trabajo.

-¿Se puede seguir haciendo este tipo de reuniones después de lo que ocurrió?

-Se tienen que seguir haciendo. El aporte de los excancilleres ha sido, es y será muy importante para cualquier canciller, sea el de hoy o los próximos. Hay que corregir las fallas respecto al comportamiento que necesita esa instancia para el beneficio del país.

-¿Cuál es su opinión respecto de las ventajas y riesgos del Escudo de las Américas? ¿Fue correcto firmarlo?

-Todo lo que apunte a trabajar en colaboración con otros países, particularmente con países como EE.UU., que tienen grandes capacidades para combatir el narcotráfico y el crimen internacional, es de suma importancia. Porque lo que tenemos al frente son enemigos poderosos, que se mueven de un país a otro. Todos los días vemos personas que cometieron un crimen en Chile, los pillan en otro país, los estamos extraditando, hay que conseguir esa información, trabajar en conjunto. ¿Cuáles son los límites?

-¿Cuáles?

-Los límites son lo que los chilenos no podemos perder. No podemos perder nuestra soberanía, nuestra legalidad, nuestros principios y yo estoy seguro que el gobierno ha cautelado eso. Es lo que el gobierno ha señalado.

Entonces, si hay alguna preocupación hay que mirar el documento y hasta donde conocemos Chile no ha adherido a nada que transgreda lo que son los elementos que ya señalé. Es decir, los principios básicos. La legalidad que nos interesa a los chilenos y particularmente nuestra soberanía para definir qué es lo que hacemos con los elementos que son propios del Estado de Derecho.

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-Este documento, como todo lo que ocurre en la guerra comercial del siglo 21, está relacionado con la tensión EE.UU.-China. ¿Cómo se puede conciliar mantener la relación comercial y diplomática con China sin desequilibrar o poner en riesgo la relación con EE.UU.?

-Lo primero, manteniendo la unidad. Necesitamos poder hacer un análisis objetivo y ahí está el segundo punto. Hay que actuar con realismo. Cuáles son los puntos que realmente son críticos e importantes para cada una de estas potencias, para EE.UU., para China, y para los intereses permanentes de Chile. Los intereses estratégicos y críticos de EE.UU. en algunos puntos no son los mismos de China; los de Chile tienen que estar por encima de los de cualquiera de ellos. Es una tarea difícil, pero nada la hace más difícil que la disputa entre los chilenos por razones que tienen su origen más bien en la política que en los hechos concretos.

-¿Cree que es negativa la declaración de los ex presidentes Bachelet y Boric?

-Yo creo que la preocupación de los ex presidentes en esta materia es siempre positiva, por lo que ya mencioné, pero creo que en una declaración pública hubiera sido preferible averiguar e informarse primero respecto de cuáles son los ámbitos, para lo cual tienen la posibilidad de hablar directamente con el Presidente.

Si tienen cualquier preocupación, más que una declaración pública, decir ´mire, estas son las cosas que debieran pasar y que da la impresión como que se hubieran transgredido´. Es mejor este principio, que comentábamos de los ex cancilleres. Es preferible poner el interés de Chile por delante y decir ´mire, en esta materia la unidad es lo primero´. Si tenemos dudas conversamos con quien corresponde y la preocupación por la mantención de los intereses permanentes de Chile es compartida por todos. Estoy seguro que el Presidente Kast es el primero de todos.

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