Lo nuevo. Este martes, tras recorrer las obras del Puente Chacao, Kast se refirió a su decisión de retirar el apoyo a la candidatura de Michelle Bachelet a la Secretaría General de las Naciones Unidas, oficializada en febrero por Boric, con el respaldo de Brasil y México.
- Kast señaló que el viernes se reunió con Bachelet —a solicitud de ella misma— y le transmitió su determinación, que ya estaba asentada en parte importante del oficialismo.
- “Le anticipé nuestra decisión, y es una convicción de que fruto de la dispersión de las candidaturas de personas del continente, iba a ser muy complejo tener los votos suficientes para que pudiera ser electa en la ONU”, dijo.
- “Frente a la situación actual donde había embajadas que ya estaban trabajando en esa candidatura, que se estaban desplegando embajadores, que se estaba incurriendo en gastos para esa candidatura, y previendo que el resultado no iba a ser el buscado, tomé la decisión de no seguir avanzando en esa línea”.
Timing. Tras la reunión del viernes, se determinó comunicar la decisión de retirar el apoyo a la candidatura durante esta semana, aunque no había una definición respecto a cuándo se informaría.
- Lo que sí estaba claro es que se haría tras conversar con la misión en la ONU y con las embajadas de los dos países que la respaldan, lo que se concretó este martes.
- En La Moneda existen distintas versiones sobre el timing escogido, una de las cuales apunta a que se apostó a “juntar las malas noticias” en un mismo día -aludiendo al alza de las bencinas- de modo de dosificar la tensión que generarían, en vez de diferirlas y expandir sus efectos en la agenda. El gobierno negó formalmente que existiera relación alguna entre ambas decisiones.
- La determinación, de todas formas, era inevitable a partir de varios episodios. Boric presentó oficialmente la candidatura sin conversarlo con Kast, pese a que él debía llevar adelante una postulación no había sido fruto de una política de Estado (al no haberse consensuado con los partidos y el entonces presidente electo).
- En paralelo, las administraciones de Boric, Lula y Claudia Sheinbaum marcaron una línea muy crítica con Trump, por lo que la candidatura de la ex mandataria fue asociada a una carta de la izquierda regional. Y, más importante aún, todo apunta a que EE.UU. usará su poder de veto.
- Si Kast respaldaba a la ex mandataria equivalía además a enfrentarse a sectores de derecha, que exigían no hacerlo, y no estaba claro si las agendas de Bachelet y del gobierno entrante serían las mismas para la ONU.
La minuta. La Secom, liderada por Felipe Costabal, distribuyó entre autoridades un documento de cuatro páginas, de “uso interno” y “reservado”, con 20 preguntas y respuestas para vocerías en torno al retiro de la candidatura de Bachelet.
- La ministra Mara Sedini usó parte de los argumentos del instructivo en su intervención pública, como el que se trataba de una decisión diplomática por la falta de condiciones para generar acuerdos y que no tenía relación con otros asuntos de política interna.
- Aquí parte de las preguntas y respuestas de la “Minuta vocería”, destinadas al “uso exclusivo de los voceros gubernamentales ante consultas de medios de comunicación y actores políticos de oposición”.
-¿Están abandonando a Bachelet por razones ideológicas? ¿El gobierno Kast simplemente no quiere apoyar a una figura de izquierda?
–La decisión es estrictamente diplomática y basada en viabilidad. El propio comunicado reconoce la trayectoria de la ex Presidenta Bachelet y establece que, si ella decide continuar, Chile no apoyará a ningún otro candidato. Eso es una señal clara de respeto personal e institucional. Las diferencias políticas internas no son ni pueden ser la razón para tomar decisiones de política exterior de esta envergadura.
-¿Tiene esto algo que ver con la relación del gobierno con Donald Trump o Estados Unidos?
–No. Esta decisión responde exclusivamente a la evaluación del escenario en el proceso de selección del Secretario General de Naciones Unidas. Los factores determinantes son la dispersión de candidaturas latinoamericanas y la distribución de apoyos entre los miembros con peso decisivo en el proceso. No hay ningún condicionamiento externo de ningún país.
-¿Qué pasa si Bachelet logra el apoyo de Brasil, México y otros países y gana? ¿Quedará Chile en ridículo?
-La política exterior se toma con base en los mejores análisis disponibles en el momento de decidir. Si la ex Presidenta logra construir los apoyos necesarios, Chile tendrá una relación institucional respetuosa con quien ocupe ese cargo. Nuestro compromiso con Naciones Unidas no depende de quién lidere la organización.
-¿Este retiro no daña las relaciones de Chile con Brasil y México de cara a la integración regional?
–La integración regional se construye sobre relaciones maduras entre países que pueden tener posiciones distintas en procesos electorales internacionales. Chile mantiene vínculos sólidos con Brasil y México en múltiples dimensiones. Un desacuerdo puntual sobre la viabilidad de una candidatura no erosiona ni altera esas relaciones de fondo.
-¿Por qué esta decisión se anuncia ahora? ¿Hay razones políticas internas que la explican?
–La decisión se adopta ahora porque es el momento en que el Ministerio concluyó su análisis diplomático y determinó que continuar era inviable. Los plazos del proceso en Naciones Unidas son los que marcan la oportunidad de actuar. No hay ningún cálculo de política interna detrás de esta decisión de política exterior.
-¿No es esto una señal de debilidad de Chile en la arena multilateral?
–La fortaleza diplomática no se mide por mantener posiciones insostenibles, sino por la capacidad de evaluar realidades y actuar en consecuencia. Chile ha demostrado precisamente eso: seriedad, evaluación objetiva y coherencia. Seguir patrocinando sin convicción ni respaldo habría sido la señal real de debilidad.
-¿No es hipócrita que un gobierno que cuestionó la gestión de Bachelet como Alta Comisionada de Derechos Humanos ahora hable de ‘respeto a su trayectoria’?
–Chile puede tener discrepancias con decisiones específicas adoptadas en el ejercicio de cargos nacionales e internacionales y al mismo tiempo reconocer la trayectoria política de una figura pública. Esas son cosas distintas. La decisión que tomamos hoy es de política exterior, no una evaluación de la gestión pasada de nadie.