Lo nuevo. Chile y Argentina comenzaron a explorar una agenda de integración energética que podría abrir una nueva ruta para el gas de Vaca Muerta, ubicado en la provincia de Neuquén, a la altura de la región de La Araucanía. Se trata de su exportación hacia Asia a través del Océano Pacífico, utilizando infraestructura chilena, principalmente por Quintero y Mejillones.

  • La iniciativa, informada por el diario argentino Clarín, señala que el gobierno de Javier Milei trabaja en un tratado bilateral con Chile para ampliar la demanda del gas argentino y, al mismo tiempo, conectar los excedentes de generación renovable chilena con el consumo energético de la minería de cobre y litio en Argentina.
  • La iniciativa surge tras la la visita a Buenos Aires de una delegación chilena encabezada por la ministra de Energía, Ximena Rincón.
  • Rincón fue recibida este jueves por el canciller Pablo Quirno y por el secretario de Coordinación de Energía y Minería, Daniel González.
  • El encuentro fue publicado en su cuenta X por el canciller trasandino y se enmarca en la sintonía política que existe entre los presidentes Milei y Kast, que ha abierto espacio para reactivar conversaciones bilaterales en áreas estratégicas como energía, minería e infraestructura.

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La opción Pacífico. Argentina quiere usar a Chile como plataforma de salida para parte del gas de Vaca Muerta. La idea, aún en fase inicial, supone expandir las exportaciones mediante infraestructura chilena, en particular a través de instalaciones como Quintero y Mejillones, que hoy operan asociadas a la importación de gas natural licuado.

  • Esta alternativa tiene un trasfondo estratégico para Argentina, ya que Vaca Muerta es la principal formación de hidrocarburos no convencionales y uno de los activos sobre los que el gobierno de Milei busca construir una nueva fuente de crecimiento, inversión y generación de divisas.
  • Se encuentra ubicada en la llamada Cuenca Neuquina y abarca una superficie de 30 mil km2 sobre las provincias de Neuquén, Río Negro, La Pampa y Mendoza. YPF es la empresa que lleva a cabo la operación.
  • Según Clarín, el objetivo sería adaptar o revertir esa infraestructura para convertirla en parte de una cadena de licuefacción que permita enviar gas argentino hacia mercados asiáticos, como China, India, Japón, Corea del Sur y el sudeste asiático.
  • Hoy los principales proyectos de exportación de GNL de Vaca Muerta miran hacia el Atlántico. Una ruta por Chile permitiría complementar esa salida con un corredor hacia el Pacífico, más directo hacia Asia y con potencial para diversificar los mercados de destino.
  • Para Chile, en tanto, la posibilidad abre una oportunidad de posicionarse como plataforma logística y energética regional. El país no solo podría consolidar su rol como comprador de gas argentino, sino también capturar parte de la cadena de valor asociada a su exportación.

Proyecto de inversión.  Clarín menciona que a nivel privado ya la Compañía General de Combustibles, ligada al empresario Eduardo Eurnekian, tiene un proyecto de inversión por US$2.600 millones para enviar gas argentino a Asia a través de Chile.

  • Actualmente, Argentina exporta gas natural a Chile que llega a unos 9 millones de metros cúbicos diarios, utilizados principalmente por la industria y la generación térmica de respaldo.

La otra parte del acuerdo. La integración que se está conversando no apunta solo al gas. También considera que Chile pueda vender excedentes de energía renovable hacia Argentina, especialmente para abastecer la minería del norte trasandino.

  • El norte chileno concentra una parte relevante de la generación solar del país. Esa expansión ha generado episodios de sobreoferta, congestión y precios muy bajos en determinadas horas del día. La posibilidad de conectar esos excedentes con la demanda minera argentina aparece, por eso, como un segundo punto del acuerdo.
  • Argentina enfrenta un desafío energético creciente si quiere desarrollar su cartera de cobre y litio. La minería es intensiva en consumo eléctrico y requerirá suministro competitivo, estable y de largo plazo. Según Clarín, solo la primera etapa del proyecto Vicuña, por US$7.100 millones, prevé consumir 260 MW de potencia.

Por qué importa. La conversación entre ambos gobiernos puede transformarse en una de las apuestas más fuertes de la relación bilateral entre Kast y Milei, en el caso que prospere.

  • El desafío estará en pasar de la señal política a los proyectos concretos. Adaptar infraestructura, financiar nuevas obras, definir contratos, permisos, reglas tarifarias e interconexiones eléctricas requerirá tiempo y coordinación.
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