El Mundial de fútbol y otros grandes eventos deportivos pueden convertirse en un factor que incrementa el riesgo de violencia intrafamiliar cuando confluyen elementos como el consumo de alcohol, la alta carga emocional y patrones de masculinidad agresiva.
Así lo explicó Nicolás Núñez, psicólogo, magíster en Neurociencia y académico de Psicología de la Universidad Andrés Bello, quien analizó la evidencia internacional sobre este fenómeno.
El especialista señaló que diversos estudios en Latinoamérica muestran una relación consistente entre jornadas futbolísticas y un aumento de las denuncias por violencia de género.
"El Banco Interamericano de Desarrollo ha documentado en Brasil aumentos en las denuncias por amenazas contra mujeres en un 23,7% en días de partido, y aumentos de denuncias por lesiones físicas en un 25,9% cuando los equipos jugaban como locales", explicó. A ello sumó el caso colombiano, donde "el registro de violencia doméstica aumentó un 25% durante el Mundial 2018 y un 38% en el del 2014".
A juicio de Núñez, la evidencia permite identificar un patrón común. "Los datos sugieren que estos eventos, caracterizados por generar una elevada carga emocional en los espectadores, actúan como gatillantes de agresividad en personas que tienen factores de riesgo preexistentes para la violencia de género", sostuvo.
Aumento de violencia intrafamiliar durante el Mundial: La realidad en Chile
Respecto de la realidad chilena, el académico indicó que no existen estudios recientes que permitan cuantificar el fenómeno, aunque considera probable que ocurra algo similar.
"Es muy probable que así sea, dada la magnitud de los datos en Latinoamérica y el resto del mundo", afirmó. Sin embargo, advirtió que existe un importante subregistro.
"Lo que sabemos con certeza es que en Chile hay una gran brecha entre los eventos de violencia y la denuncia de los mismos, lo que hace más difícil la obtención de estos datos", expresó.
En ese contexto, explicó que existen factores conocidos que podrían favorecer un aumento de estos episodios durante campeonatos de fútbol.
"En Chile hay datos que relacionan el consumo de alcohol y la masculinidad hegemónica con la violencia doméstica, y dado que el consumo de alcohol aumenta en torno al Mundial de fútbol, uno podría anticipar un aumento en la cantidad de episodios de violencia relacionados, aunque quizá no tan marcados como en otros países", indicó.
El académico también profundizó en el rol que cumple el alcohol. "El alcohol es un factor que se asocia a la violencia doméstica, y la evidencia sugiere que cuando los partidos son más temprano, el consumo de alcohol se extiende más horas y los casos de violencia tienden a aumentar", señaló.
No obstante, aclaró que el consumo de alcohol no explica por sí solo las agresiones. "No es que el alcohol cause la violencia, sino más bien disminuye la inhibición y aumenta el descontrol impulsivo en quienes ya tienen rasgos agresivos", precisó.
Asimismo, cuestionó la falta de medidas preventivas en torno a la relación entre deporte y consumo de alcohol. "Muy posiblemente se puede hablar de pasividad institucional en Chile. Que las bebidas alcohólicas puedan auspiciar camisetas y eventos deportivos sin ninguna contraprestación en materia de prevención de violencia, es algo que habla por sí mismo", afirmó.
Consultado sobre si otros eventos masivos también representan un riesgo, Núñez sostuvo que el fenómeno trasciende al fútbol.
"Con matices, sí. Lo que activa el riesgo no es el evento en sí, sino la combinación de factores que suelen acompañarlos: alta intensidad emocional colectiva, consumo de alcohol, dinámicas de grupo que refuerzan expresiones de masculinidad agresiva y el posterior retorno al hogar con esa carga", explicó.
Escenario similar en pandemia
En ese sentido, recordó que durante la pandemia también se observaron señales de alerta. "Los datos chilenos de la pandemia, cuando el confinamiento forzado actuó como 'evento permanente', mostraron un aumento del 119% en llamadas al fono de crisis, lo que confirma que el encierro y la tensión sostenida son también factores de riesgo", indicó.
Sin embargo, advirtió que el fútbol presenta una característica particular. "La diferencia con el fútbol es que este tiene una frecuencia y una regularidad que otros eventos no tienen: hay partidos cada semana durante meses. Eso lo convierte en un fenómeno de riesgo crónico, no puntual, lo que justifica que se le trate de forma específica y no como un evento aislado más", señaló.
Finalmente, el académico llamó a fortalecer las políticas públicas preventivas. "Me parece que hay una declaración de intenciones que se ha traducido poco en acciones concretas, como la creación de una política estructural clara respecto de cómo prevenir y abordar el tema de la violencia doméstica en torno al consumo de fútbol", dijo.
Como medida, propuso combinar prevención y sanción. "Una propuesta que combine acciones de prevención, como educación en prevención de violencia de género y regulación de impulsos; junto a medidas de sanción claras y fuertes, como prohibición de entrar a estadios a agresores condenados, puede ser una buena forma de abordar este complejo fenómeno", concluyó.
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