Tal vez su presencia en prácticamente cada uno de los estadios donde se disputa un partido del Mundial 2026 no llame demasiado la atención, considerando que es el presidente de la FIFA. Sin embargo, los fanáticos ya comienzan a preguntarse cómo lo hace Gianni Infantino para estar presente en cada compromiso, considerando distancias y tiempos de traslado.

Ciudad de México, Guadalajara, Los Ángeles, San Francisco, Vancouver, Seattle, Kansas City, Houston. Sólo en la primera semana el ítalo suizo ya había aparecido en las tribunas en al menos diez ocasiones, a menudo acompañado por Youri Djorkaeff, su consejero de fútbol.

En diez días ya había asistido a 24 partidos, moviéndose entre tres países y decenas de ciudades como si las distancias fueran un simple detalle. Ningún presidente de la FIFA había logrado una hazaña así, digna de un récord Guinness, como lo ha hecho Infantino en éste, el Mundial más grande de la historia.

¿Cómo lo hace Infantino para estar en casi todos los partidos del Mundial?

El secreto de Infantino para poder estar en prácticamente todos los partidos del Mundial es el jet privado Gulfstream G650ER, proporcionado por la aerolínea Qatar Airways —aerolínea estatal de Qatar— que es una empresa socia de la FIFA.

Valorada en alrededor de 65 millones de dólares, la aeronave es conocida por su alta velocidad y gran autonomía, pero también por tener una de las cabinas más cómodas y espaciosas de la industria de la aviación ejecutiva, según describe Global Jet.

Gracias a este jet el presidente de la FIFA se desplaza libremente entre las 16 sedes del Mundial durante todo el torneo, cubriendo la distancia entre Ciudad de México y Vancouver en cuestión de horas, algo imposible para otro medio de transporte.

En sólo diez días Infantino asistió a 24 partidos distribuidos en diferentes sedes de México, Estados Unidos y Canadá, acumulando 31,144 millas recorridas, equivalente a más de las tres cuartas partes de la circunferencia de la Tierra. En esos mismos diez días el Gulfstream G650ER sumó 14 viajes y más de 37 horas de vuelo, algo que no se veía desde los mundiales en un solo país, donde hasta en taxi se podía llegar a los diferentes estadios.

Críticas por daño al medio ambiente y excesos de la FIFA

Recorriendo en jet privado las enormes distancias del Mundial 2026, Infantino pone una vez más en relieve la indiferencia de la institución que rige el fútbol mundial hacia cualquier medida de austeridad climática.

Indisociable a su concepción del poder, su omnipresencia no es algo nuevo, tampoco su recurrente uso de vuelos privados de Qatar Airways: en septiembre de 2024, según el medio de investigación Josimar, Infantino recorrió 600.000 km a bordo de ese aparato durante los tres años precedentes.

Pero la desmedida del Mundial 2026, organizado por primera vez entre Estados Unidos, Canadá y México con 48 selecciones, ha aumentado de 64 a 104 el número de partidos, multiplicando el impacto del uso del jet.

"Una sola hora en ese avión emite casi lo que emite de media una persona en un año entero", calcula Greenly, empresa francesa especializada en la evaluación de la huella de carbono.

Si Gianni Infantino encadena dos ciudades por día hasta el final de los octavos de final, y luego asistiera a los ocho últimos partidos, "estaríamos hablando de una horquilla defendible de entre 300 y 500 toneladas de CO₂ solo por su avión" durante el torneo, es decir, "la huella anual de aproximadamente 35 a 55 franceses", según la misma fuente.

Por su parte, la FIFA explica que sus dirigentes eligen viajar en vuelo comercial o privado "según lo que sea más eficaz y económico" y que, en cualquier caso, la organización "paga los costos de viaje".

Pero el caso personal de Infantino "refleja perfectamente el problema sistémico" de este torneo y, más ampliamente, de la dirección tomada por la FIFA, subraya a la AFP David Gogishvili, geógrafo de la Universidad de Lausana.

Al jugarse el torneo en 16 estadios "dispersos a lo largo de un continente", la organización del fútbol "ha creado un modelo estructuralmente dependiente del transporte aéreo", el más emisor de CO₂, resume.

"Poner a sus dirigentes cada día en vuelos privados no envía exactamente el mensaje" de una toma de conciencia climática, abunda en Instagram John Hocevar, de Greenpeace USA, cuando este Mundial ilustra precisamente los estragos del calor extremo "tanto para los jugadores como para los aficionados".

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