Los estadounidenses son generalmente conocidos por tener una actitud positiva hacia la vida, pero con la cuenta regresiva para las elecciones presidenciales del próximo noviembre, las encuestas recientes muestran que muchos votantes están molestos.

Puede que ese fenómeno explique el éxito de candidatos no tradicionales como elmillonario republicano Donald Trump o el demócrata socialista Bernie Sanders. Pero, ¿qué está alimentando esa frustración?

Una encuesta del canal de noticias CNN y la consultora ORC sugirió el pasado diciembre que el 69% de los estadounidenses están "muy molestos" o "algo molestos" por el "rumbo en el que van las cosas" en el país.

Y el mismo porcentaje se mostró "molesto" porque el sistema político "parece funcionar solamente para los que tienen poder y dinero, como aquellos que están en Wall Street o en Washington", según una encuesta de noviembre de NBC y el diario The Wall Street Journal.

Mucha gente incluso está más molesta que hace un año, de acuerdo a una consulta hecha por NBC y Esquire el pasado enero.

Las encuestas reflejan el enojo de los estadounidenses con la situación de su país.

Los republicanos son los más enfadados, con 61%, pero los demócratas no se quedan atrás con el 42%.

Los propios candidatos han percibido ese sentimiento de insatisfacción en los votantes y lo han usado como motor de sus campañas.

Donald Trump, por ejemplo, ha dicho que se siente "muy, muy enojado", mientras que su rival, el neurólogo Ben Carson, dice haber encontrado a "muchos estadounidenses desanimados, que ven cómo el sueño americano se está escapando".

El candidato demócrata Bernie Sanders dice: "Estoy molesto, al igual que millones de estadounidenses". Mientras que su contraparte Hillary Clinton ha dicho que "entiende por qué la gente está molesta".

He aquí las cinco razones que podrían explicar la disconformidad de los votantes en EE.UU.

1. La economía

"La economía ha fracasado en los últimos 15 años en el intento de crear progreso para la clase media y trabajadora del país. Ese es el motivo que causa más desafección", dijo a la BBC William Galston, experto en estudios de gobernanza del Centro de Investigación Brookings.

A pesar de que el país parece haberse recuperado de la recesión –la producción económica ha aumentado y la tasa de desempleo cayó del 10% en 2009 al 5% en 2015-, los estadounidenses todavía sienten el impacto en sus billeteras.

Los ingresos de los hogares han estado, en líneas generales, estancados durante 15 años. En 2014, el ingreso medio de una familia era de US$53.657, según la Oficina del Censo de EE.UU, en comparación con US$57.843 en 1999 (ajustado por inflación).

También hay una sensación de que los puestos de trabajo son de menor calidad y las oportunidades se presentan cada vez menos, según Galston.

"La búsqueda de explicaciones rápidamente se convierte en una caza de policías y ladrones. Los de la izquierda culparán a los multimillonarios, a los bancos y a Wall Street. Y la derecha dirá que son los inmigrantes, otros países que han sacado provecho del país y la economía internacional".

2. Inmigración

Las perspectivas demográficas de EE.UU. están cambiando. Desde 1965, cerca de 59 millones de inmigrantes han llegado al país norteamericano, muchos ilegalmente.

Hace cuarenta años, el 84% de la población estaba compuesta por blancos no hispanos, y el año pasado ese número bajó a 62%, según el centro de investigaciones Pew.

La proyección es que para el año 2055, los blancos no hispanos serán menos de la mitad de la población total en el país.

Para ese año también se espera que los asiáticos se muden a EE.UU. en mayor cantidad que cualquier otro grupo étnico.

"Ésta ha sido una era de inmensos cambios demográficos, raciales, culturales y generacionales", señaló Paul Taylor, autor del libro "The Next America". "Mientras que unos celebran estos cambios, otros los detestan".

En EE.UU. viven actualmente 11,3 millones de inmigrantes indocumentados.

Esta población a menudo se convierte en el blanco de la ira, dijo a la BBC Roberto Suro, experto en inmigración de la Universidad del Sur de California.

"Se vuelven las caras de los problemas que crean mayores tensiones, como el terrorismo y el empleo. Lo vimos claramente cuando Donald Trump cambió sus quejas hacia los mexicanos por los musulmanes luego del episodio de San Bernardino", advirtió, refiriéndose al tiroteo que dejó 14 muertos el pasado diciembre.

3. Washington

Las encuestas también muestran que los estadounidenses no confían en las decisiones de Washington.

El 89% de los republicanos y el 72% de los demócratas han dicho que confían en el gobierno "sólo algunas veces" o "nunca", según el centro de investigación Pew.

A su vez, seis de cada diez estadounidenses creen que el gobierno tiene más poder del necesario, sugiere una encuesta de la consultora Gallup.

El gobierno ha sido nombrado como el "principal problema" por dos años seguidos por encima de temas como la economía, el empleo y la inmigración, según la organización.

El estancamiento en el Capitolio y la impotencia percibida sobre los funcionarios electos han hecho que entre un 20 y 30% de los votantes se sientan molestos, indicó la experta en encuestas Karlyn Bowman, del Instituto Americano de Empresarios.

"La gente sólo ve a los políticos peleando y no concretando nada. Además, las responsabilidades del Congreso han aumentado desde 1970 y hay más para criticar", advirtió Bowman.

William Galston, experto del Centro de Investigación Brookings, considera que parte del atractivo de Donald Trump y Bernie Sanders se relaciona con la frustración de un sistema que, según muchos, ha fracasado.

Asimismo, Ted Cruz, senador por el estado de Texas y el candidato republicano que ganó las elecciones primarias de Iowa, también se proclama a sí mismo como una opción antisistema.

"Esta noche es una victoria para todos los estadounidenses que ven con indignación cómo los políticos de Washington se niegan a escuchar y no cumplen con sus compromisos", dijo tras ganar el caucus.

4. El lugar de EE.UU. en el mundo

Muchos estadounidenses consideran que el país ha perdido su lugar como máxima potencia mundial.

El país norteamericano siempre se ha percibido como una superpotencia pero el número de ciudadanos que piensa que "EE.UU. está por encima de todos los países del mundo" bajó de 38% en 2012 a 28% en 2014, según el centro Pew.

El 70% también cree que el país está perdiendo el respeto de la comunidad internacional, de acuerdo a una encuesta de Pew de 2013.

"Los últimos 15 años no han sido precisamente buenos en términos de política exterior. Hay una sensación de haber estado en guerra desde los ataques del 11 de septiembre que nunca terminó de esfumarse", dijo Roberto Suro.

El ascenso de China, el fracaso en derrotar al Talibán y el escaso progreso en la lucha contra el auto denominado Estado Islámico han contribuido con la ansiedad.

5. Una nación dividida

La división entre los dos grandes partidos cada vez es mayor.

Los demócratas y republicanos parecen estar más polarizados que nunca.

El republicano estándar ahora es más conservador en sus posturas sociales, económicas y políticas que el 94% de los demócratas, comparado con un 70% en 1994, de acuerdo al centro Pew.

El demócrata promedio, por su parte, es más liberal que el 92% de los republicanos, cuando solía ser el 64%.

El estudio también encontró que la proporción de los estadounidenses con una visión muy negativa del partido político opuesto se ha duplicado, y que la animosidad es tan profunda que muchos estarían infelices si un pariente cercano se casara con un militante del partido contrario.

Esta división hace que sea más complicado llegar a un terreno común en grandes temas como la inmigración, la salud y el control de armas.

A pesar del aumento de la polarización, una gran parte está en el medio y ve las cosas de forma pragmática, explicó Paul Taylor.

"Ese grupo incluye a mucha gente joven que tiende a evitar las etiquetas. Si ellos votaran, podrían jugar un papel clave en las elecciones", añadió.

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