AFP

El presidente de Zimbabue, Robert Mugabe, progresivamente abandonado por sus más fieles aliados, se reúne este domingo con el Estado mayor del ejército, que le impuso un arresto domiciliario tras hacerse esta semana con el control del país.

Un día después de las masivas manifestaciones del sábado en las que se pidió su dimisión, Mugabe, de 93 años, seguía perdiendo apoyos este domingo.

Los veteranos de la guerra de independencia de Zimbabue pidieron este domingo su dimisión. "Debería renunciar (...) Si no lo hace, el ejército debe terminar hoy con él", dijo el jefe de la poderosa asociación de veteranos de guerra, Chris Mutsvangwa, antes de que se celebre este domingo esa decisiva reunión de Mugabe con los militares.

Poco antes, las influyentes juventudes del Zanu-PF, en el poder, pidieron la expulsión del partido de Mugabe y de su mujer, Grace.

Este partido político ha sido hasta ahora un fiel aliado de Mugabe, pero desde que el ejército tomó el control del país considera que el presidente debería retirarse "para descansar como el anciano hombre de estado que es".

La intervención del ejército marca un hito en el largo reino de 37 años de Mugabe, marcado por la represión de cualquier tipo de oposición y una grave crisis económica. Cerca del 90% de la población está desempleada.

Mugabe, el más anciano jefe de Estado del mundo, está cada vez más aislado tras haber sido abandonado por el ejército, por nueve de las diez secciones regionales de Zanu-PF y por los veteranos de guerra.

El domingo el comité central del partido se reúne para decidir su futuro.

Además, las negociaciones entre Mugabe y el ejército, iniciadas el jueves, proseguirán este domingo, según los medios locales. El presidente, que se aferra aún al poder, aceptó reunirse con el Estado mayor por segunda vez desde el golpe de fuerza militar.

En la madrugada del miércoles, el ejército intervino sin derramar sangre en Harare, la capital, en apoyo a Emmerson Mnangagwa, el vicepresidente destituido por Mugabe una semana antes. 

El ejército puso en arresto domiciliario al presidente, aunque estaba autorizado a hacer algunos desplazamientos.

El viernes Mugabe hizo su primera aparición pública desde el golpe de Estado, en una ceremonia de entrega de diplomas universitarios en la capital. No hizo ningún discurso y a ratos cabeceaba, como suele hacerlo en público, sentado en un inmenso sillón de madera y cuero.

En el punto de mira de las Fuerzas Armadas está el grupo llamado G40, una facción del Zanu-PF que brinda apoyo a la primera dama, Grace Mugabe, y sus ambiciones presidenciales.

Fue ella quien hizo caer a Mnangagwa, de 75 años, un candidato demasiado peligroso en la carrera para suceder al presidente, tras llevar a cabo una campaña de denigración contra su adversario.

Mnangagwa, que huyó del país poco después de su destitución, regresó a Zimbabue el jueves. Todavía no ha aparecido en público pero su nombre es uno de los que circula para dirigir una posible transición política.  

Publicidad