Al menos 125 personas murieron y más de 150 están heridas tras una explosión de bomba en Bagdad, la capital iraquí, perpetrada por el autodenominado Estado Islámico (EI), informaron funcionarios.

El ataque suicida, el sábado, fue llevado a cabo con un coche bomba que explotó cerca de un restaurante en la zona comercial del distrito central de Karrada.

Los informes indican que la calle estaba muy concurrida en el momento de la explosión que ocurrió en el mes sagrado musulmán del Ramadán.

Posteriormente explotó una segunda bomba en una zona predominantemente chiita en el norte de la capital, matando a otras cuatro personas.

Estos son los ataques más letales que ocurren en Irak desde principios de este año.

Y ataques surgen una semana después de que las fuerzas de seguridad iraquíes volvieron a tomar el control de la ciudad de Faluya que había sido tomada por EI.Las autoridades indican que la ciudad fue utilizada por EI como base para lanzar ataques en Bagdad.

En una declaración en internet el grupo yihadista se hizo responsable del ataque suicida el sábado en Karrada, que causó un enorme incendio en la calle principal.

    

Varios edificios en Karrada quedaron severamente destruidos tras la explosión e incendio.

 

   
El incendio en Karrada, causado por la explosión de una bomba, ardió durante varias horas.

 

Los dos ataques ocurren una semana después de que las fuerzas iraquíes volvieron a tomar el control de Faluya.

Hay informes de que la fuente de la explosión en Karrada fue una camioneta refrigerada llena de explosivos.

Según la agencia AP, muchos de los que murieron en el ataque, ocurrido casi a la medianoche, eran niños.

Varios edificios quedaron severamente dañados y seguían ardiendo el domingo.

El primer ministro Haider al Abadi visitó la escena de los hechos el domingo en la mañana y se encontró con una multitud indignada.

EI todavía controla enormes franjas de territorio en el norte y occidente de Irak, incluida la ciudad de Mosul, la segunda más grande del país.Pero el grupo se ha visto bajo presión tanto en Irak como en la vecina Siria, donde está siendo blanco de ataques de las fuerzas del gobierno y de rebeldes apoyados por Estados Unidos.

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