Las autoridades estadounidenses dieron a conocer la identidad de las nueve personas que murieron en el accidente aéreo registrado el pasado domingo 1 de noviembre en el condado de Palm Beach, Florida. La aeronave, un jet privado Learjet 60, había despegado desde Austin, Texas, y tenía como destino las Bahamas.
La tragedia ocurrió cuando el avión perdió altura y terminó impactando contra una carretera y un sector residencial de Greenacres. El choque provocó una explosión y un incendio que sorprendieron a los vecinos del lugar. Algunos testigos compararon el estruendo con el impacto de un misil.
Los registros audiovisuales del accidente comenzaron a circular rápidamente en redes sociales, generando conmoción por la magnitud del siniestro. A bordo viajaban siete pasajeros y dos integrantes de la tripulación, quienes fallecieron producto del impacto.
Entre las víctimas se encontraba Adam Robinson, empresario tecnológico de 44 años y fundador de las compañías Retention.com, RB2B y MoltSets. El hombre viajaba acompañado de su esposa, Helen Sharp, y sus dos hijos pequeños: Emma, de 4 años, y Charlie, de 2.
La familia Robinson también estaba acompañada por dos amigos cercanos, Rachael Reed y Charmi Fehr.
A ellos se sumaba Anita María Cetina, una joven colombiana de 23 años que trabajaba como niñera de los hijos de la familia Robinson. Las nueve víctimas fueron identificadas por las autoridades, mientras sus cercanos comenzaron a compartir mensajes de despedida y homenajes en su memoria.
Los integrantes de la tripulación
El accidente también terminó con la vida de los dos pilotos a cargo de operar la aeronave. Uno de ellos era Jeffrey Gregory, de 55 años, quien se desempeñaba como capitán del vuelo.
Gregory había trabajado para East Coast Jets, una compañía dedicada a los vuelos chárter privados. Desde la empresa lamentaron su fallecimiento a través de un comunicado difundido el lunes, en el que confirmaron que el piloto había formado parte de su equipo durante un breve período entre 2016 y 2017.
La segunda integrante de la tripulación era Nathalia Gadelha Filgueiras, una joven copiloto de 20 años. Su interés por la aviación comenzó desde temprana edad y consiguió su licencia de piloto cuando tenía apenas 17 años. En sus redes sociales compartía registros de sus vuelos y mostraba su entusiasmo por esta actividad.
Su participación en el vuelo también quedó registrada en las comunicaciones con la torre de control. En los últimos intercambios de audio, la joven advierte sobre la emergencia que enfrentaba la aeronave mientras perdía altura rápidamente.
Investigación en curso
Tras el accidente, la Junta Nacional de Seguridad del Transporte de Estados Unidos (NTSB, por sus siglas en inglés) inició una investigación para establecer las causas del siniestro.
Entre las hipótesis que se encuentran bajo análisis está la posible incidencia de hielo y turbulencias durante el vuelo, además de eventuales factores humanos que pudieran haber influido en lo ocurrido.
Por ahora, los investigadores también examinan la posibilidad de que algunas piezas de la aeronave se hayan desprendido cuando todavía se encontraba en el aire, un antecedente que podría resultar clave para reconstruir los últimos momentos del vuelo.
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