De los tanques a las comunicaciones, de los misiles a los satélites, de la Tierra al Cosmos.

Las grandes potencias militares del mundo ponen el ojo otra vez en un "campo de batalla" a cientos de kilómetros de todo lugar conocido.

Y es que si desde mediados del siglo pasado la entonces Unión Soviética y Estados Unidos se enfrascaron en una carrera por el control del espacio interestelar, ahora las dos mayores potencias militares del mundo han vuelto a mostrarse dispuestas a expandir su poder más allá de nuestro planeta.

Y China no se ha quedado atrás.

Si ya en agosto, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, lanzó un nuevo comando del Pentágono centrado en la guerra en el espacio, ahora los países de la OTAN también manifestaron su intención de no limitar su área de influencia a la superficie de la Tierra.

En la recién concluida cumbre de la alianza atlántica en Londres, Reino Unido, los estados que la conforman acordaron trazar estrategias para responder ante eventuales ataques a satélites o el uso de misiles a grandes alturas para perturbar los sistemas de comunicaciones.

"El espacio es parte de nuestra vida diaria. Puede aprovecharse con fines pacíficos, pero también agresivamente. Los satélites pueden ser bloqueados, pirateados o atacados", alertó durante la presentación del proyecto el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.

"Las armas anti-satélite pueden inutilizar comunicaciones y servicios de los que depende nuestra sociedad", agregó.

La respuesta de Rusia no se hizo esperar.

El presidente Vladimir Putin acusó este miércoles a Estados Unidos de intentar usar el espacio como un "teatro de guerra" y de protagonizar lo que llamó una "militarización" espacial.

En una reunión con funcionarios de defensa, el mandatario consideró que la expansión estadounidense en el espacio representa una "amenaza" para los intereses rusos y que su país necesita desarrollar aún más sus propias fuerzas espaciales.

"Rusia siempre se ha opuesto sistemáticamente y se opone a la militarización del espacio", afirmó a la vez que llamó al "fortalecimiento del grupo orbital, así como de la industria espacial y de cohetes en su conjunto".

La rivalidad por el espacio

El año pasado, Washington manifestó su intención de contar con un comando espacial y anunció una sexta rama de sus fuerzas armadas para combatir posibles guerras "en las alturas".

Entonces, Trump advirtió que los avances militares realizados por rivales de su país habían llevado a su gobierno a tomar medidas.

Pero en su mensaje, pareció no referirse solo a Rusia.

De hecho, el vicepresidente de EE.UU., Mike Pence, aseguró que China también había estado desarrollando láseres y misiles antisatélite que debían ser contrarrestados.

"El entorno espacial ha cambiado fundamentalmente en la última generación. Lo que una vez fue pacífico e incontestado ahora está lleno de enfrentamientos", dijo.

En la práctica, las principales potencias del mundo han utilizado el espacio con fines militares durante muchos años, con tecnologías y proyectos secretos que van desde la comunicación hasta la vigilancia.

"La gente posiblemente no sabe que el espacio ya es un entorno militar", asegura a la BBC Alexandra Stickings, experta en seguridad espacial del Royal United Services Institute (Rusi).

Según la experta, el espacio ha sido militarizado desde los años 60 y algunos experimentos que se han realizado allí ya forman parte de nuestra vida cotidiana.

La tecnología de navegación por satélite que utiliza el Sistema de Posicionamiento Global (GPS), por ejemplo, fue inventada por el ejército de EE.UU. y solo años más tarde se permitió su uso civil.

Las potencias del espacio

Si durante la Guerra Fría, EE.UU. y la Unión Soviética en realidad no estaban luchando en el espacio, sino que utilizaban satélites para espiarse mutuamente, el panorama parece haber cambiado.

Ahora, China, Rusia y Estados Unidos han probado armas capaces de derribar un satélite, según una investigación de la Fundación Mundo Seguro, que registra las capacidades militares en el espacio.

"En los últimos 10 a 15 años, hemos visto un resurgimiento del interés y el desarrollo de armas que podrían usarse para atacar las capacidades espaciales", indica Brian Weeden, director de la Fundación Mundo Seguro, que estudia la seguridad espacial.

Se trata, según la organización, de misiles que se lanzan desde la Tierra directamente a un satélite en órbita.

También hay armas conocidas como 'co-orbitales', que son satélites unidos a un misil o cohete disparado desde la Tierra, que entra en la órbita de otro satélite antes de atacarlo o colisionar con él.

"Gran parte de esto lo están haciendo Rusia y China, pero Estados Unidos también está trabajando en algunos", señala Weeden.

Una de las principales razones por las que las grandes potencias están interesadas en el espacio es porque gran parte de las comunicaciones y algunos servicios que permiten la vida cotidiana en nuestro planeta dependen de los sistemas que funcionan en la órbita de la Tierra, a cientos de kilómetros de la superficie.

Y más en Estados Unidos, donde compañías privadas o el gobierno operan en conjunto más satélites que cualquier otro país, según datos de la Unión de Científicos Preocupados, una organización sin fines de lucro de defensa de la ciencia.

China actualmente tiene más satélites que Rusia, mientras el resto proviene de docenas de países, algunos de ellos de América Latina.

De hecho, más allá del mensaje de Putin, algunos analistas creen que la mayor preocupación espacial de Estados Unidos no viene del Kremlin.

Bleddyn Bowen, experto en guerra espacial de la Universidad de Leicester, asegura a la BBC que la creación de una fuerza espacial estadounidense se debe en buena parte a una respuesta al desarrollo de programas de satélites y misiles de Pekín.

"Estados Unidos lo ha creado en respuesta a China", dice.

En 2007, las autoridades chinas probaron un misil que destruyó uno de sus satélites meteorológicos que orbitaba a una altura de 800 kilómetros.

Pese a la falta de datos, muchos analistas aseguran que EE.UU. y Rusia también han desarrollado programas láser antisatélites, lo que nuevamente desplazaría los campos de batalla a un territorio que hasta ahora nos era desconocido.

¿Estaremos acaso a las puertas de una Guerra de las Galaxias?


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