El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, aprobó la venta de miles de millones de dólares en armas a Arabia Saudita citando la amenaza de Irán, una potencia rival de los sauditas en Medio Oriente.

Trump invocó una ley federal pocas veces utilizada para promulgar el acuerdo de venta de US$8.000 millones.

La medida ha enardecido a aquellos que temen que las armas podrían ser usadas con la población civil en Yemen, en el conflicto liderado por las fuerzas de Arabia Saudita.

Algunos demócratas acusaron al presidente de circunvalar la autoridad del Congreso porque la venta del armamento -que incluye bombas con guía de precisión- hubiese enfrentado gran oposición de los legisladores.

Se informa que también se venderán armas a los Emiratos Árabes Unidos y a Jordania.

Miembros del Congreso han sido férreos críticos de Arabia Saudita en relación al respeto de los derechos humanos en el conflicto de Yemen así como por el asesinato del periodista saudita Jamal Khashoggi, en Estambul, el pasado octubre.

El viernes, el secretario de Estado, Mike Pompeo, informó al Congreso la decisión del gobierno de seguir adelante con la venta. En una carta dijo que la "actividad maligna iraní" requería de la "venta inmediata" de las armas.

"La actividad (de Irán) plantea una amenaza fundamental a la estabilidad de Medio Oriente y a la seguridad interna y externa de Estados Unidos", escribió.

Declaro que la transferencia del armamento "deberá suceder tan pronto como sea posible para disuadir más aventurismo iraní en el Golfo y a través de Medio Oriente".

¿Cuál ha sido la reacción?

La medida recibió oposición inmediata. El senador demócrata Robert Menéndez, que es miembro del Comité de Relaciones Exteriores, acusó al Trump de "otorgar favores a países autoritarios".

"Una vez más se ha dejado de priorizar nuestros intereses de seguridad nacional a largo plazo o de defender los derechos humanos", comentó en un comunicado.

El presidente del Comité de Relaciones Exteriores, el senador republicano Jim Risch, dijo que fue informado por el gobierno de Trump de que planeaba confirmar "el número de ventas de armas".

"Estoy revisando y analizando la justificación legal de esta acción", dijo.

La veterana senadora demócrata Dianne Feinstein comentó que EE.UU. necesita controlar a Arabia Saudita en lugar de entregarle más armas.

"Mi perspectiva de Arabia Saudita cambió por completo con el asesinato de Jamal Khashoggi", expresó.

Khashoggi, un fuerte crítico del régimen saudita, fue asesinado en el consulado de Arabia Saudita en Estambul. Según lo investigado, su cuerpo fue desmembrado y los restos todavía no han sido encontrados.

Irán también reaccionó airadamente ante la medida de Washington, con el ministro de Relaciones Exteriores, Javad Zarif, calificándola de "extremadamente peligrosa" para la paz internacional.

La noticia de la decisión tomada por el gobierno de Trump llegó poco después de que anunciara que estaría fortaleciendo la presencia militar de EE.UU. en Medio Oriente. 1.500 tropas adicionales, así como aviones de combate y drones, serán desplazados a la región en el futuro cercano.

"Patrick Shanahan, el secretario de Defensa encargado, explicó que la medida tenía la intención de contrarrestar "las continuas amenazas planteadas por las fuerzas iraníes, incluyendo los CGRI (Cuerpos de la Guardia Revolucionaria Islámica) y sus representantes".

¿Por qué hay tensiones con Irán?

Las tensiones entre EE.UU. e Irán empezaron a acalorarse ese mes cuando Washington aplicó presión a los países que todavía comerciaban con Irán al eliminar la exención de sanciones contra estos. La decisión pretende reducir a cero las exportaciones de petróleo de Irán, acabando con la principal fuente de ingresos de ese país.

Trump repuso las sanciones la sanciones contra Irán al retirarse del histórico acuerdo nuclear que se firmó entre seis naciones -cinco de estas miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU más Alemania.

En represalia, Irán anunció que suspenderá varias de las concesiones que había asumido bajo el acuerdo.

También ha habido un auge de las tensiones en el Golfo en general.

Cuatro buques petroleros fueron averiados en los que los Emiratos Árabes Unidos llamaron un sabotaje, al tiempo que los ataques con drones contra dos estaciones petroleras en Arabia Saudita por rebeldes yemeníes houthi -que son apoyados por Irán- obligaron el cierre temporal de un oleoducto.

Irán negó que estuviera detrás de los incidentes, pero el contraalmirante Michael Gilday, jefe del Estado Mayor de EE.UU., acusó a los CGRI de ser los responsables directos.

 

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