La detección de cuatro casos de transmisión local del coronavirus tras más de 100 sin haber confirmado ninguno llevó a las autoridades de Nueva Zelanda a reinstaurar el confinamiento para Auckland, su ciudad más poblada, así como restricciones en el resto del país.

"Después de 102 días, tenemos nuestros primeros casos de covid-19 fuera de las instalaciones de aislamiento o cuarentena. Si bien todos hemos trabajado increíblemente duro para prevenir este escenario, también lo hemos planeado y preparado", indicó la primera ministra, Jacinda Ardern.

Ardern anunció que, a partir del mediodía del miércoles, los 1,7 millones de habitantes de Auckland pasan al confinamiento de "nivel 3" y permanecerán así por lo menos hasta la medianoche del viernes.

Eso significa que todos deberán trabajar desde casa, excepto los trabajadores esenciales. También se requerirá el cierre de sitios públicos, bares, restaurantes y negocios.

"Actúa como si tuvieras covid y como si las personas a tu alrededor tuvieran covid", instruyó la primera ministra, quien también prohibió las aglomeraciones de más de 100 personas en el resto del país.

Cuatro personas de una misma familia, incluido un menor, dieron positivo a las pruebas de covid-19.

El origen del contagio es desconocido, pues los afectados no han viajado y no han estado en contacto con personas infectadas, según las primeras investigaciones.

"Sabemos qué hacer"

El último caso de transmisión local se había detectado el 1 de mayo, días después de que el país comenzara a suavizar su cuarentena.

Hasta este martes el virus, detectado por primera vez en el país a finales de febrero, ha dejado 22 personas fallecidas.

El país de poco menos de 5 millones de habitantes regresó a la "normalidad" el 9 de junio luego de imponer estrictas medidas de contención de la pandemia.

El confinamiento a pocos días desde el primer caso confirmado, estrictas restricciones fronterizas, mensajes de salud efectivos y un agresivo programa de prueba y rastreo fueron clave para la eliminación efectiva del virus en el país.

Ardern dijo el martes que los neozelandeses no deberían desanimarse mucho por los recientes casos: "Sabemos qué hacer porque lo hemos hecho con éxito antes", dijo.

Phil Goff, el alcalde de Auckland, dijo que entiende que "nadie quería volver al confinamiento, pero siempre era una posibilidad real".

 

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