Grupos de policías de Honduras se negaron este lunes a reprimir las protestas que desafían el toque de queda decretado por el gobierno y expresaron su incomodidad ante la crisis política que vive el país por la demora de los resultados de las elecciones presidenciales de hace más de una semana.

Un grupo de élite denominado "Cobra" y la escala básica de la Policía Nacional (PN) anunciaron su rechazo a actuar contra los manifestantes en las calles.

"En estos momentos estamos de brazos caídos, para manifestar nuestra inconformidad por lo que está pasando a nivel nacional. Nosotros somos pueblo y no nos podemos estar matando con el propio pueblo, nosotros tenemos familia", dijo a periodistas un portavoz de los policías con el rostro cubierto.

Mientras un comunicado de la escala básica de la PN pedía al mando intermedio tomar el poder de sus instituciones ante la "inoperancia" de sus superiores y alegaron que no continuarían "confrontando y reprimiendo" al pueblo hondureño.

Retraso del toque de queda

Las autoridades retrasaron dos horas este lunes y hasta el próximo domingo el inicio del toque de queda, pero pasado ese lapso, las imágenes en las redes sociales mostraban a numerosas personas manifestándose en las calles.

En videos publicados en Twitter, se aprecian a manifestantes saludando a la policía y gritándole consignas de apoyo, luego de conocer que no reprimirían las protestas.

https://twitter.com/skinosian/status/937855471272284160

El secretario de Seguridad de Honduras, Julián Tinoco, llamó a las unidades policiales a respetar las órdenes superiores y atribuyó la desobediencia a supuestas faltas de pagos de salarios.

Sin embargo, en el comunicado de la PN, publicado horas después, los firmantes afirman que la protesta "no se debe a ideales políticos ni demandas laborales, simplemente a la inconformidad con lo que está sucediendo".

Tras conocer las informaciones sobre la desobediencia, el candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, Salvador Nasralla, que afirma haber sido víctima de un fraude electoral, llamó al mando militar a sumarse a la desobediencia.

Crisis

El 5 de diciembre, Honduras celebró las elecciones presidenciales para definir quién gobernará el país por los próximos cuatro años, pero por primera vez desde el regreso de la democracia, los resultados de los comicios no se conocen más de una semana después.

Los dos principales candidatos, el presidente Juan Orlando Hernández, del Partido Nacional, y Salvador Nasralla, de la Alianza de Oposición contra la Dictadura, se declararon vencedores desde el mismo día, sin que el Tribunal Supremo Electoral (TSE) hubiera informado siquiera del primer corte de los conteos.

Tras una inusitada espera, el mismo lunes el TSE informó que Nasralla estaba por delante de Hernández por un estrecho margen que se fue ampliado. Pero ocurrió una falla en el sistema de trasmisión de datos, y, al recuperarse, el actual mandatario superaba por alrededor de un punto a su contrincante.

El hecho conllevó a que el candidato de la Alianza de Oposición contra la Dictadura convocara a sus seguidores a manifestarse y las protestas tomaron las calles de la capital y varias ciudades desde el mismo lunes.

Pero dos días después, las calles comenzaron a ser bloqueadas, mercados saqueados, varias propiedades privadas asaltadas o quemadas y hasta algunos bancos fueron asaltados.

Según el recuento oficial del TSE, el presidente hondureño y aspirante a la reelección, Juan Orlando Hernández, ganó los comicios con un 42,98 % de los votos contra el 41,39 % de Nasralla, en base al 99,89 % de las actas electorales procesadas.

Sin embargo, el TSE no ha proclamado el vencedor a la espera de que se resuelvan recursos e impugnaciones que se puedan presentar.

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