El escándalo de las admisiones universitarias ha sacudido en mundo de la educación superior en Estados Unidos, tras saberse que algunos padres adinerados habrían pagado sobornos para que sus hijos pudieran ingresar a universidades de élite.

Pero, ¿qué tanto importa realmente a qué universidad vas?

No mucho, según algunas investigaciones.

Es probable que muchos padres adinerados estén invirtiendo una gran cantidad de horas, dinero y energía para garantizar una plaza para sus hijos en las más cotizadas instituciones universitarias con pocos resultados tangibles.

En contraste, son los estudiantes que vienen de los entornos económicos más desfavorecidos los que potencialmente tienen más que ganar pero menos posibilidades de tener acceso a una plaza en esoso centros.

Ganancias futuras

Es cierto que los que se gradúan en las instituciones de élite ganan mucho más de los que se reciben de universidades menos prestigiosas.

Pero eso es casi inevitable, dado que los estudiantes con las notas más altas tienen, para empezar, mayor probabilidad de ingresar en los centros educativos más selectivos.

Para cuando están en sus 30, los que van a las más universidades más exclusivas ganan más que los que se gradúan de las instituciones comunes y corrientes, incluyendo aquellos de estratos más pobres, sugieren los datos.

Por ejemplo, los estudiantes de hogares con ingresos medianos que asisten a las universidades Ivy League (las 8 más exclusivas en EE.UU.) perciben un promedio de ingresos de más de US$100.000 para cuando cumplen 34 años.

Estas instituciones -que incluyen a Harvard, Princeton y Yale- tienen un costo promedio de matrícula de US$55.000 al año y admiten más o menos a 1 de cada 20 solicitantes.

Esto se compara con unos ingresos de unos US$40.000 para los que asistieron a universidades mínimamente selectivas.

Estudiantes más competentes

La variación de ingresos según la asistencia a una universidad de élite es mayor para los estudiantes que provienen de los estratos más altos y más bajos.

La mayoría de las universidades involucradas en el escándalo de las admisiones (aparte de Yale y Stanford) son de la categoría "otra élite", donde el impulso salarial es menor.

Sin embargo, tal vez no sorprenda que muchos padres estén tentados a hacer todo lo que puedan para garantizar una plaza en una universidad élite.

Pero, como sus hijos aprenderán en la clase más básica de estadística, "correlación no implica causalidad".

La duda es si las universidades de élite de por sí son un factor para tener mayores ingresos futuros, o si simplemente seleccionan a los estudiantes más competentes que, de todas maneras, van a tener mayor éxito.

La mayoría de la evidencia señala que lo último es más frecuente.

Estudiantes inteligentes y motivados que asisten a universidades élite ganan más o menos lo mismo que los igualmente inteligentes y motivados que van a una institución menos selecta.

Los análisis sugieren que los estudiantes que son aceptados a las universidades más selectas, pero que luego deciden matricularse en una institución de menor rango, no ganan menos en años posteriores.

En la mayoría de los casos, la licenciatura que se escoge es tan importante como la institución en la que se cursa. Por ejemplo, un estudio indica que ser selectivo es importante para una carrera de negocios pero no para una de ciencia.


¿De qué se trata el escándalo de admisiones universitarias?

  • El FBI sospecha que se pagaron US$25 millones en sobornos para garantizar plazas universitarias
  • Los padres están acusados de pagar para cambiar el resultado de los exámenes de sus hijos o que los incluyeran en un equipo deportivo de la universidad
  • Más de 50 personas, incluyendo 33 padres y varios entrenadores deportivos, han sido imputados
  • La actriz Lori Loughlin supuestamente pagó US$500.000 para que sus hijas fueran incluidas en el equipo de remo de la Universidad del Sur de California
  • La actriz Felicity Huffman está acusada de pagar U$15.000 para corregir los resultados de los exámenes de su hija
  • El confabulador de la trama Rick Singer se presentaba como experto en el proceso de admisiones y se ha declarado culpable de asociación para delinquir

Escuelas secundarias

Se pueden encontrar resultados similares con las escuelas secundarias selectas a las que, una vez más, los padres ansían que sus hijos ingresen.

Los estudiantes que por poco margen no pueden entrar a las escuelas secundarias más competitivas de Boston y Nueva York, por ejemplo, terminan con los mismos resultados que aquellos que apenas aprobaron el ingreso, según las investigaciones.

Hay poca diferencia en términos de los resultados en los exámenes de admisión universitaria (exámenes SAT), en asistencia universitaria, selectividad de la institución y graduación.

Al igual que con las universidades, parece que no son las escuelas las que afectan los altos resultados: son los estudiantes que admiten.

Hay que aclarar que nada de esto significa que no es importante a qué universidad vayas, sólo que las modestas diferencias sobre cuán selectivas son no parecen importar mucho.

No obstante, si un estudiante rechaza entrar a Yale para ir a una universidad comunitaria no selecta, es posible que no le vaya tan bien en el futuro. Eso es más probables si la institución comunitaria no cuenta con los recursos para ayudar a los estudiantes a completar sus grados.

La mayoría de las investigaciones toman los ingresos como la principal medida del éxito.

Y, naturalmente, el dinero no lo es todo, como a muchos graduados de carreras de letras les gusta argüir como consuelo.

Los estudiantes de las universidades elitistas podrán tener más suerte encontrando empleos prestigiosos, como puestos en las grandes firmas financieras. También podrán aprender las habilidades para hacer las conexiones necesarias para lograr dichos empleos durante su período en la torre de marfil.

Por otro lado, los graduados que asistieron a las universidades más selectas reportan una menor satisfacción laboral y son más propensos a sentirse peor pagados.


Qué son las universidades Ivy Plus

La Ivy League (Liga de la Hiedra) comprende ocho de las universidades más antiguas de Estados Unidos, todas en el noroeste del país.

Con la excepción de la Universidad de Cornell (fundada en 1865) todas datan del período colonial del país y el nombre Ivy se asocia con la hiedra que trepa por las antiguos muros de sus edificios. Son:

  • Universidad de Brown
  • Universidad de Columbia
  • Universidad de Cornell
  • Dartmouth College
  • Universidad de Harvard
  • Universidad de Princeton
  • Universidad de Pennsylvania
  • Universidad de Yale

Son generalmente consideradas como las instituciones de educación superior más prestigiosas de EE.UU.

Pero hay otras universidades que entran en este grupo élite que suele llamarse Ivy Plus. Estas incluyen a la Universidad de Chicago, la Universidad de Duke, el Instituto de Tecnología de Massachusetts (MIT) y la Universidad de Stanford en California,


Pero, si el panorama completo es que el estatus de una universidad importa mucho menos que la calidad de los estudiantes, hay una excepción a esta regla general.

Los estudiantes que son los primeros de su familia en ir a la universidad, o que pertenecen a una minoría, parecen ser los únicos grupos que se benefician de la asistencia a universidades élite.

Los estudiantes universitarios de primera generación, por ejemplo, reciben un impulso salarial de un 5% si asisten a una universidad selecta, según los estudios.

Una posible explicación es que dichas instituciones ofrecen a estudiantes menos privilegiados acceso a una red de contactos que los estudiantes más ricos ya tienen a través de sus padres.

Entonces, parece que son los estudiantes con menor acceso a las principales instituciones los que tienen más que ganar. Sin embargo, menos de uno de cada 50 jóvenes cuyas familias están en el 60% inferior de ingresos asiste a una universidad élite, comparado con casi 40% de aquellos en el 0,1% superior.

La ironía es que los estudiantes privilegiados cuyos padres harían casi cualquier cosa para garantizar su entrada a una universidad élite parecen ganar poco con ello.

Y es posible que les estén quitando la oportunidad de ocupar esas plazas a los solicitantes de menores ingresos, que son los que más se beneficiarían.


Sobre este artículo

Este análisis fue comisionado por la BBC a expertos que trabajan para una organización externa.

Richard Reeves es analista principal de Asuntos Económicos del Instituto Brookings. Katherine Guyot es investigadora asistente del Brookings.

El Instituto Brookins es una organización de política pública sin ánimo de lucro, que realiza investigaciones con miras a generar ideas nuevas para resolver los problemas que enfrenta la sociedad.


 

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