Su padre, su madre, sus dos hermanas y su hermano murieron a causa de las drogas.

"Fue como si un incendio arrasara a toda mi familia", le cuenta Jacquie (quien prefiere no revelar su apellido) a la BBC.

Esta mujer de 34 años, de Fife, Escocia, también ha sido adicta a las drogas. Y ahora está recuperándose.

Más de de 1.180 personas murieron en Escocia en 2018 a causa de las drogas, según estadísticas publicadas recientemente.

Es el número más alto de víctimas desde que comenzaron los registros y la cifra más elevada de muertes por consumo de drogas de toda Europa.

"Es terrorífico ver lo rápido que puede atrapar y devastar una familia", asegura Jacquie.

"Siento que se ha arruinado mi vida".

"La gente quizás diga que es mi culpa. Lo entiendo en lo que se refiere a las drogas. No puedo evitar el hecho de que he perdido a toda mi familia por las drogas. Y eso es duro".

Jacquie comenzó a tomar heroína a los 17 años y ahora está tratando de dejar el hábito. Cuenta que no recuerda que hubiera una época en la que su familia no se viera afectada por las drogas.

Ella es el último miembro de su familia inmediata que queda con vida.

La primera muerte ocurrió en 2005, cuando el padre de Jacquie, Thomas, murió a los 40 años. Su fallecimiento fue atribuido a "los efectos adversos de la heroína".

Dos años después, en 2007, una de sus hermanas, Kayleigh, murió de una sobredosis de morfina a los 21 años.

Su madre, Margaret, que era adicta a los analgésicos y había probado la heroína, murió en 2010 debido a "los efectos adversos de los opioides". Tenía 44 años.

En mayo de 2018, tras un intento de suicidio, su hermano de 37 años, Colin, fue encontrado muerto en una casa en Fife, como resultado de "intoxicación de múltiples drogas".

Y cinco meses más tarde, la otra hermana de Jacquie, Emma, murió a los 29 años tras tomar un cóctel de metadona y diazepam.

"No pude soportarlo"

"Me gustaría pensar que ellos no fueron capaces de dejar el hábito", dice Jacquie.

"Pero en realidad, no es así. Mi padre sólo tomó drogas durante cuatro años y se suicidó con heroína. Con mi madre sucedió lo mismo. Comenzó con Tramadol y esto la llevó a tomar una línea aquí y una allá".

Jacquie dice que su propia batalla contra la adicción comenzó en la secundaria. Primero probó alcohol y marihuana, y después comenzó a tomar drogas más duras.

Empezó a tomar heroína a los 17 años, cuando estaba recibiendo tratamiento por abuso de alcohol, y su período más largo sobria fueron siete años cuando tenía 25 años.

"Tomé una mezcla de todo realmente", cuenta. "Diazepam y cualquier depresivo, cualquier pastilla para dormir".

"Tomaba pastillas para dormir recetadas por el médico. Lo combinaba con alcohol para bloquear todo lo que estaba ocurriendo en mi vida. Al perder a mi familia, no pude soportarlo"

Jacquie afirma que el abuso de drogas y sus efectos en diferentes generaciones de familias sigue siendo un tema tabú, aunque ella desea hablar sobre lo sucedido para mostrarle a la gente el impacto del abuso de sustancias.

"Si puedo ayudar a una sola familia, habré hecho algo bueno".

"Quiero que la gente vea que seguimos siendo una familia. No somos animales, monstruos o cualquier cosa que la gente llame a las familias de usuarios de heroína".

Sobre sus propios problemas de adicción, Jacquie, quien ha estado tomando metadona durante 15 años, dice que está "100% preparada para mantenerse limpia" pero reconoce que el camino que le espera es difícil.

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