Un total de cuatro ciudadanos chilenos fueron detenidos en el estado federado de Estiria, en el sur de Austria, acusados de integrar una compleja red delictiva dedicada y especializada en cometer robos a viviendas de alto valor, en su mayoría mansiones, y en distintos países de Europa.
Según lo informó durante las últimas horas la policía regional, los detenidos -de entre 19 y 28 años- formarían parte de una estructura más amplia que viajaba desde Sudamérica con el objetivo de sustraer joyas, relojes y dinero en efectivo desde mansiones ubicadas en sectores acomodados.
Pese a todo lo anterior y de los avances de la policía europea, se estima que aún exista un quinto integrante, quien permanece en la actualidad prófugo y quien además es intensamente buscado.
De acuerdo con las estimaciones entregadas por las autoridades y medios de comunicación europeos, solo en Austria los daños ocasionados en los últimos meses alcanzarían los 400 mil euros, mientras que en el resto de los países afectados las pérdidas se elevan a varios millones.
La policía austríaca detalló que a los imputados se les atribuyen 12 robos en ese país y al menos otros 30 en naciones como Alemania, Francia, Luxemburgo y Suiza. Las diligencias para dar con su paradero se extendieron por aproximadamente un año y medio.
Modus operandi de los chilenos en mansiones europeas
Durante el operativo, los investigadores incautaron teléfonos móviles que contenían fotografías y videos en los que los sospechosos exhibían especies presuntamente robadas. Además, se encontró entre las pertenencias de los chilenos un mapa digital de Europa con ubicaciones marcadas, correspondientes a lugares donde habrían actuado o planeaban concretar nuevos delitos.
Desde las autoridades europeas se indicó que el grupo de chilenos ingresaba al continente en primera instancia en calidad de turistas, aprovechando la posibilidad de permanecer hasta 90 días sin visado.
Una vez en Europa, contaban con apoyo logístico de contactos radicados en el lugar, quienes facilitaban el arriendo de vehículos de alta gama y departamentos turísticos gestionados a través de plataformas internacionales.
Desde esos inmuebles se organizaban los desplazamientos hacia barrios de alto poder adquisitivo, donde concretaban los robos, los que generalmente se llevaban a cabo durante el día. Parte del botín, según la policía, era vendido en Italia y otra fracción enviada a Chile por correo.
Las autoridades austríacas señalaron que, tras el endurecimiento de la política migratoria en Estados Unidos, han detectado un aumento en la presencia de bandas chilenas en Europa dedicadas a este tipo de delitos.
Finalmente, se dio a conocer que la investigación continúa en curso para determinar la magnitud total de los hechos y dar con el integrante que permanece prófugo.