Existen al menos 18 llamadas telefónicas y correos electrónicos que confirmarían el vínculo entre Rusia y la campaña de Donald Trump durante la última elección presidencial de Estados Unidos.

Así lo asegura la agencia Reuters, que tuvo acceso al registro que están revisando el FBI y un grupo de investigadores del Congreso, el que corresponde a material entre abril y noviembre pasado.

Seis de estos contactos hasta ahora no se habían revelados son conversaciones entre Sergei Kislyak, el embajador de Moscú en Washington, y asesores del actual mandatario, entre ellos Michael Flynn, el ex consejero de Seguridad Nacional, y otros que  trabajan con el magnate.

Entre los contactados aparece el oligarca y político de Viktor Medvedchuk, compadre de Putin (es el padrino de su hija), quien negó la información a Reuters.

De los diálogos de Flynn con Kislyak posteriores a las elecciones, destaca uno en que discutieron canales secundarios entre Trump y Vladimir Putin, para saltarse la burocracia estadounidense.

De todas formas, la información surgida hasta ahora no muestra ninguna conducta reprochable ni confirma la supuesta colusión que existió para afectar a Hillary Clinton.

Aunque en un principio la Casa Blanca negó sistemáticamente cualquier contacto con Rusia, después ha debido reconocer cuatro contactos del embajador ruso con personal del presidente.

Esta nueva revelación surge horas después que el gobierno de Trump designara al ex director del FBI Bob Mueller como fiscal especial para investigar de manera independiente la llamada trama rusa, que tantos dolores de cabeza le ha dado a la Casa Blanca.

Además, surge en medio de la polémica desatada por la información publicada por el Washington Post, en la cita una frase de Kevin McCarthy, líder de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, durante una conversación con otros miembros del partido, en la que dice: “Creo que hay dos personas a las que paga Putin: (el congresista Dana) Rohrabacher y Trump”.

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