Los dos niños que, presuntamente, fueron estrangulados por su madre en Massachusetts -en una vivienda valorada en 1,5 millones de dólares- fallecieron a causa de una intoxicación provocada por una mezcla de fármacos, además de por asfixia, según revelaron esta semana los forenses.

Ella y Kai MacAusland fueron hallados sin vida en su cama en abril pasado. Los forenses informaron este jueves que sus muertes se debieron a una asfixia mecánica y a los "efectos combinados de diversas sustancias, entre ellas zolpidem, paracetamol, ibuprofeno y lorazepam", publicó el Boston Globe.

El zolpidem se utiliza como tratamiento a corto plazo para el insomnio, mientras que el lorazepam es un fármaco empleado para tratar la ansiedad.

Las conclusiones de los forenses se dieron a conocer apenas dos días después de que la madre de los niños, Janette MacAusland, de 49 años, fuera acusada formalmente de asesinato en primer grado.

MacAusland se encontraba inmersa en una feroz batalla por la custodia de los niños con su exmarido cuando, presuntamente, estranguló a Kai, de 7 años, y a Ella, de 6, en su domicilio de Wellesley.

Tras presuntamente asesinar a sus hijos, MacAusland huyó a la casa de su tía en Bennington, Vermont -a unos 225 kilómetros de distancia-, donde llegó en un estado histérico, cubierta de sangre y con un corte en el cuello, informó WCAX, citando documentos judiciales.

La acupunturista supuestamente le confesó a su tía que había asesinado a sus hijos y que había intentado saltar desde un puente, pero que no fue capaz de hacerlo, según la declaración que la familiar brindó a la policía.

MacAusland habría admitido haber cometido los asesinatos cuando la policía acudió a la propiedad en Bennington.

"Los estrangulé y luego intenté suicidarme", habría declarado ante la policía, según los documentos.

MacAusland permanece detenida sin derecho a fianza en el Centro Correccional Regional para Mujeres del Oeste de Massachusetts, en Chicopee, Estados Unidos; su comparecencia inicial ante el Tribunal Superior de Norfolk está programada para el 3 de noviembre.

De ser declarada culpable de asesinato en primer grado, se enfrenta a una pena de cadena perpetua sin posibilidad de libertad condicional.

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