El presunto responsable de la muerte de nueve personas en el centro comercial Olympia de Múnich dejó tras de sí una estela de incógnitas que, poco a poco, las autoridades alemanas van logrando descifrar.

Robert Heimberger, jefe de la Policía de Investigación Criminal de Bavaria, reveló que David Ali Sonboly, el joven de 18 años investigado por la matanza, llevaba al planificando el ataque desde hace al menos un año, cuando visitó la localidad de Winnenden, donde tomó fotografías de una escuela en la que se produjo un tiroteo en 2009.

Según informaron las autoridades de Múnich el sábado en una conferencia de prensa, Sonboly estaba "obsesionado con los tiroteos masivos".

El joven, que nació y creció en Múnich, era un ávido jugador de videojuegos en los que el participante debe disparar.

Aunque disponía de doble nacionalidad germano-iraní, no era refugiado ni inmigrante.

La policía encontró su cuerpo a un kilómetro de distancia del centro comercial a las 20:30 hora local, dos horas y media después del ataque, y creen que se suicidó.

 

Aunque, hasta ahora, se cree que actuó solo. La policía detuvo este domingo a uno de sus amigos: un joven afgano de 16 años, de quien se sospecha que estaba al tanto de los planes de Sonboly y no los denunció a tiempo..

Según dijeron las autoridades, el joven informó a la policía inmediatamente después del tiroteo y fue interrogado como persona que tenía conexión con el atacante.

Sin embargo, posteriormente la policía detectó discrepancias en sus declaraciones, por lo que ahora quieren determinar lo que realmente sabía.

Problemas mentales

Las autoridades han señalado que desconocen las motivaciones que impulsaron a actuar a Sonboly, quien no tenía antecedentes criminales.

La Fiscalía informó que el joven estuvo internado el año pasado durante dos meses en una institución de salud mental y que luego de abandonar el centro siguió asistiendo para consultas periódicas.

"El sospechoso tenía miedo de contactar con otras personas", dijo el fiscal de Múnich Thomas Steinkraus-Koch y añadió que el joven también sufría de depresión

"Sin relación con el Estado Islámico"

La policía no ha encontrado hasta el momento evidencia alguna de una posible relación con el autodenominado Estado Islámico (EI) ni con ningún otro grupo extremista.

"Probablemente se radicalizó por su cuenta", dijo el sábado la canciller alemana en conferencia de prensa en Berlín, donde se reunió de emergencia con el consejo de seguridad nacional.

Tras registrar la casa del atacante en el distrito Maxvorstadt, donde vivía con su familia, la policía halló documentación (libros y recortes de diarios) que demostraría que había investigado sobre ataques similares previos.

Entre otros, se habría interesado por el tiroteo que el 22 de julio de 2011 dejó al menos 77 muertos en un campamento estudiantil en la isla de Utoya, en el sur de Noruega.

Aquel ataque lo llevó a cabo Anders Behring Breivik, un noruego que denunciaría luego a su país por "violación de los derechos humanos" luego de que las autoridades lo mantuvieran retenido en una celda de aislamiento.

Según informaciones del canal privado de noticias n-tv, los vecinos describen al autor del tiroteo de Múnich como un joven tranquilo que trabajaba ocasionalmente como repartidor de periódicos y con pocos contactos.

La policía sigue investigando sobre la identidad del atacante y los motivos que lo llevaron a realizar el ataque.

Entre otras medidas, están interrogando a gente que tuvo contacto con el atacante e indagando entre el material electrónico requisado.

Un atacante solitario

El ataque lo llevó a cabo con una pistola Glock 17 de 9 milímetros, cuyo número de serie fue "borrado de forma ilegal" y tenía en su haber 300 balas, informaron las autoridades.

Según explicó Heimberger, esta arma fue adquirida probablemente en el mercado negro y previamente había sido usada como una pieza de utilería en el teatro, pero que luego había sido restaurada para funcionar adecuadamente.

Con ella, abrió fuego en un restaurante McDonald's y disparó a los transeúntes en la calle Hanauer antes de entrar al centro comercial.

Con su acción dejó atrás nueve muertos, siete de ellos adolescentes. De acuerdo con medios locales, tres de las víctimas mortales son de Kosovo, otras tres de Turquía y uno de Grecia.

Además, 27 personas resultaron heridas y 10 de ellas, uno de ellos un niño de 13 años, están graves.

Las autoridades consideran que las víctimas no habían sido escogidas previamente por el atacante y que no eran sus compañeros de clase.

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