“¡Grecia pertenece a los griegos!”. “¡Venden el país y se arrodillan ante los extranjeros!”. Más o menos esas son las consignas que se oyen una tarde cualquiera de febrero en El Pireo, el histórico puerto de Atenas. Cerca de 150 personas se manifiestan contra el campo de tránsito para refugiados “Schisto”. Las invitaciones para la protesta las cursó el “Comité de residentes”, pero tras el acto se encuentra en realidad el movimiento neonazi “Amanecer Dorado”.

Son sus dirigentes y sus parlamentarios los que hablan en el escenario e intentan agitar a la multitud con breves diatribas. El portavoz del partido, Ilias Kasidiaris, arremete contra el Gobierno griego. “Estos traidores no tienen problemas con que Grecia pronto se convierta en un país donde sus habitantes serán la minoría. El problema que tienen es que ‘Amanecer Dorado' suba en las encuestas”, afirma Kasidiaris. “Así será porque esa es el alma de Grecia”, agrega. La multitud aclama. Al otro lado de la calle se reúnen cerca de 100 contramanifestantes. En medio de ambos grupos, la Policía, que intenta mantener alejadas a las partes.

De los tribunales a las calles

“Amanecer Dorado’ intenta, con estas acciones racistas, salir del aislamiento en el que se encuentran desde la muerte de Pavlos Fyssas”, dice Petros Konstantinou, del “Movimiento contra la amenaza racista y fascista”, KEERFA. Fyssas, un rapero antifascista, fue asesinado en 2013 por seguidores de “Amanecer Dorado”, tras lo cual el partido ha sido blanco de diversas acciones judiciales por este y otros actos de violencia.

El proceso se estancó debido a una huelga nacional de abogados, pero este año debería finalmente llegar a término. Los dirigentes del partido quedaron en libertad condicional, tras permanecer 18 meses bajo custodia. Dadas las dificultades que sufre el Gobierno de izquierda, que debe bregar contra la crisis económica y la de los refugiados al mismo tiempo, “Amanecer Dorado” ve que las condiciones para un nuevo comienzo están dadas, y se ha empeñado en ello, pese a los procesos que se siguen en su contra.

El abogado Thanasis Kampagiannis representa a un grupo de pescadores egipcios en un proceso por una brutal agresión de la que fueron víctimas, presuntamente a manos de las “tropas de choque” de “Amanecer Dorado”. “En el pasado, el partido también ha usado estos ‘comités de residentes’ para presentarse como parte de un movimiento más amplio de ciudadanos frustrados”, dice Kampagiannis a DW. “Ahora nuevamente siguen la misma estrategia para ocupar los barrios. Ellos saben que deben actuar a la defensiva debido a estos procesos”, apunta.

Junto a demostraciones como la de El Pireo, ‘Amanecer Dorado’ también es acusado de organizar protestas violentas contra los centros de acogida a los refugiados, como las ocurridas en Salónica y Kos. En Kos, esto ha significado que el llamado hotspot para acoger a los solicitantes de asilo, que debía estar operativo antes de la Cumbre de la Unión Europea realizada esta semana en Bruselas, siga sin poder ser entregado.

Inseguridad nacional

El campo de tránsito “Schisto” en Atenas, en cambio, ya está listo, a pesar de la protesta. Numerosas carpas blancas se alzan en el terreno del que fuera un cuartel militar, algunos kilómetros fuera de la ciudad. Unos 1.200 refugiados serán alojados en el lugar.

“No pueden adaptarse”, dice tajante Vangelis, de 43 años, sobre los refugiados que todavía ni siquiera son tales. Él opera un negocio en la zona y vota por “Amanecer Dorado”. Lo que le molesta especialmente, como a muchos otros, es la limitación que sufre la soberanía nacional para enfrentar la crisis de los refugiados, lo que se ve reflejado en la presencia de patrullas de la OTAN en la zona marítima fronteriza entre Grecia y Turquía. “Voto por ‘Amanecer Dorado' porque son patriotas", dice Vangelis, y agrega que el Gobierno de Alexis Tsipras es peligroso. “Lo que sucede acá día tras día servirá para asegurar el crecimiento del partido”, adelanta.

 ¿Más respaldo para “Amanecer Dorado”? Algo así podría surgir debido a esa difusa sensación de inseguridad que impregna el ambiente, dice el periodista Pavlos Tsimas. A diferencia de su explosivo crecimiento e ingreso al Parlamento en 2012, donde llegó con sus declaraciones contra la inmigración, hoy el giro es distinto, piensa el especialista. “Un factor mucho más importante es la alta tasa de desempleo juvenil”, dice Tsimas. “Son sobre todo los jóvenes y los desempleados los que se han sumado a los votantes de ‘Amanecer Dorado'. El principal temor es que la crisis de los refugiados contribuya a una desestabilización general del país”, agrega. Y de eso podría aprovecharse “Amanecer Dorado”. 

Publicidad