Una nueva y amplia revisión científica internacional concluyó que el consumo de paracetamol durante el embarazo no aumenta el riesgo de que los hijos desarrollen trastorno del espectro autista (TEA), trastorno por déficit de atención con hiperactividad (TDAH ni discapacidad intelectual).

El informe, publicado esta semana en una de las revistas médicas más influyentes del mundo, contradice afirmaciones difundidas recientemente por la administración de Donald Trump.

El análisis fue realizado por un equipo de investigadores liderado por la profesora Asma Khalil, del St. George’s University Hospitals NHS Foundation Trust del Reino Unido, y examinó 43 estudios científicos publicados en las últimas décadas. En conjunto, las investigaciones incluyeron datos de cientos de miles de embarazos y utilizaron metodologías avanzadas para controlar factores genéticos, ambientales y sociales.

Uno de los elementos clave del estudio fue el uso de comparaciones entre hermanos, una técnica que permite aislar variables hereditarias y contextuales. Según los autores, cuando se aplican estos controles rigurosos, las asociaciones previamente sugeridas entre el uso prenatal de paracetamol y trastornos del neurodesarrollo desaparecen por completo.

La revisión se da a conocer luego de que, en 2025, declaraciones públicas del presidente estadounidense vincularan el uso del analgésico con un supuesto aumento del riesgo de autismo, lo que generó inquietud entre mujeres embarazadas y profesionales de la salud. Sin embargo, la comunidad científica ha reiterado que dichas afirmaciones no se sustentaban en evidencia sólida.

Qué dice la ciencia sobre el uso de paracetamol durante el embarazo

Especialistas en obstetricia y pediatría subrayan que el paracetamol ha sido históricamente considerado el analgésico y antipirético de primera línea durante el embarazo, siempre que se utilice en dosis adecuadas y bajo indicación médica. Además, advierten que no tratar síntomas como la fiebre o el dolor intenso puede representar riesgos reales para la madre y el feto.

El informe también señala que estudios anteriores que sugerían posibles vínculos no lograron distinguir entre los efectos del medicamento y otros factores, como infecciones maternas, estrés, enfermedades subyacentes o predisposición genética.

Los autores del trabajo llamaron a mejorar la comunicación científica para evitar alarmas infundadas y destacaron la importancia de que las decisiones en salud pública se basen en evidencia robusta. Con estos nuevos resultados, la ciencia reafirma que no existe relación causal entre el uso de paracetamol durante el embarazo y el desarrollo de TEA o TDAH en la infancia.

Publicidad