El Gobierno de Francia anunció este martes (09.06.2026) que prohíbe la entrada en el país del ministro de Finanzas israelí, el ultranacionalista Bezalel Smotrich, al que acusa de promover "activamente la anexión de Cisjordania", así como "la creación de nuevos asentamientos". También fue vetado el acceso a territorio francés a cuatro responsables de organizaciones de colonos y a 21 colonos violentos.

En un mensaje en la red social X (Twitter), el ministro de Exteriores galo, Jean-Noël Barrot, señaló que esta medida se engloba en un nuevo paquete de sanciones contra los colonos en Cisjordania también apoyadas por el Reino Unido, Canadá, Australia, Nueva Zelanda y Noruega, países que llamaron a Israel a investigar las acciones violentas cometidas por colonos contra ciudadanos palestinos.

Irlanda ya había anunciado el viernes la prohibición de entrada de Smotrich, líder de Sionismo Religioso, pero también del ministro israelí de Seguridad Nacional, Itamar Ben Gvir. Además, el Gobierno australiano anunció el martes 2 de junio nuevas sanciones contra tres ciudadanos israelíes y cuatro entidades vinculadas a la violencia contra palestinos en la Cisjordania ocupada.

"Alimentan el antisemitismo"

Para el jefe de la diplomacia francesa, Smotrich "promueve activamente la anexión de Cisjordania, que reivindica abiertamente la creación de nuevos asentamientos en Cisjordania, la recolonización de Gaza, el colapso económico de la Autoridad Palestina y sus consecuencias perjudiciales para la población palestina". "Se trata de una política que no puede aceptar la abrumadora mayoría de la comunidad internacional", agregó.

En un comunicado conjunto difundido por Barrot, los seis países arriba citados exigieron al Gobierno israelí que tome medidas para garantizar que los autores de la violencia en Cisjordania rindan cuentas ante la justicia. "El gobierno israelí debe asegurarse de que cada ataque dé lugar rápidamente a una investigación exhaustiva, tomar medidas contra los puestos de avanzada y las organizaciones que alimentan la violencia, y hacer cesar la incitación a la misma".

La decisión fue duramente criticada por el ministro israelí de Exteriores, Gideon Saar, quien señaló que "lo que estos gobiernos tienen en común es su rotundo fracaso a la hora de combatir el antisemitismo rampante en sus propios países. Las políticas antiisraelíes adoptadas hoy solo sirven para alimentar ese antisemitismo". Para Saar, la "verdadera esencia" de estas medidas sería el intento de imponer "una postura política sobre el derecho de los judíos a asentarse en la Tierra de Israel".

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