El Centro Nacional de Huracanes (NHC) de Estados Unidos, con sede en Miami, informa de que el huracán 'Florence' está todavía a 160 kilómetros de distancia de la costa de Carolina del Norte y a 250 km de Carolina del Sur. Y que alcanzará la costa estadounidense el viernes por la tarde.

Con vientos sostenidos de 155 kilómetros por hora, la velocidad de traslación del huracán se calcula en siete kilómetros por hora, lo cual prevé un paso lento por el territorio marcado. El Centro afirma también que el tamaño del huracán se duplicó, es decir, que abarcará un área más extensa: unos veinte kilómetros de diámetro.

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Sin embargo, el huracán 'Florence' dejó ya este jueves a más de 68.000 personas sin servicio de electricidad y varias inundaciones antes de tocar tierra en Carolina del Norte, uno de los tres estados de Estados Unidos a los que llegará el viernes. El NHC registró en Cabo Lookout vientos sostenidos de 68 millas por hora (109 km/h) y ráfagas de hasta 137 km/h.

El gobernador del estado, en un reciente encuentro con periodistas, afirmó que "la fuerza de la tormenta es tal que puede destruir edificios en la costa". "Las condiciones seguirán empeorando", advirtió. "Hemos repetido que ésta es una tormenta histórica y estamos preocupados por dos cosas: la marejada ciclónica (inundación costera), que contribuirá a las inundaciones fluviales, y la cantidad de lluvia que caerá", agregó.

"Los vientos huracanados se extienden desde el ojo hacia afuera hasta 130 kilómetros, mientras que los vientos de tormenta alcanzarán a afectar un área de más de 300 kilómetros alrededor del centro del sistema", explicó a dpa la meteoróloga del NHC María Torres.

Unos diez millones de personas habitan en el área que se espera que recorra en tierra el huracán. Más de un millón ha recibido la orden de evacuar. Muchos, sin embargo, no lo han hecho y disfrutan de las últimas horas de normalidad. Reuters por ejemplo recoge el testimonio de Roslyn Fleming, de 56 años, en Sea Breeze, que hacía un vídeo del lugar donde fue bautizada su nieta: "Simplemente no sé si todo esto va a seguir aquí" después de la tormenta, dijo.

El general de la Fuerza Aérea estadounidense Terrence J. O'Shaughnessy, jefe del Comando Norte,  advirtió de que, aunque las tareas de rescate serán la prioridad, las condiciones climáticas harán probablemente que los equipos de rescate no puedan acceder a la zona afectada durante las horas posteriores a la tormenta.

El general afirmó que cuenta con siete mil efectivos, incluidos cuatro mil agentes de la Guardia Nacional, listas para responder a la tormenta y equipados con barcos, helicópteros y vehículos anfibios. Sin embargo, explica que la magnitud de la tormenta podría exceder la capacidad de las tropas de la Guardia Nacional activadas por el estado.

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