La historia comenzó con una escena que, en principio, parecía una emergencia médica más. Una madre llegó desesperada hasta un hospital de Villa Gesell, en la costa argentina, con su hija de dos años en brazos. La niña no tenía signos vitales.

Los médicos intentaron reanimarla durante cerca de 40 minutos, pero los esfuerzos no dieron resultado. La menor, identificada como Isabela, murió y el hospital activó el protocolo correspondiente, dando aviso a la Policía.

La explicación entregada por su madre, Lucía Sosa, fue que la niña había sufrido una broncoaspiración mientras tomaba la mamadera. Sin embargo, tras confirmarse el fallecimiento, la justicia abrió una investigación para determinar qué ocurrió realmente.

La causa quedó bajo la figura de averiguación de causales de muerte y está siendo investigada por la fiscalía. El caso, ya de por sí trágico, tiene otra dimensión. Antes de Isabela, Lucía Sosa ya había estado en el centro de una investigación judicial por la muerte de otras dos hijas.

Otras dos hijas fallecieron al cuidado de Lucía Sosa  

En 2013, en Mar del Plata, murió Candela Milagros, una bebé de apenas seis meses. En ese momento, la justicia determinó que el fallecimiento correspondía a una muerte natural.

Tres años después ocurrió la muerte de Jazmín, una bebé de 11 meses. Ese caso generó una investigación penal contra Sosa y su entonces pareja Héctor Picard, quienes fueron detenidos y permanecieron privados de libertad durante casi dos años.

La causa llegó a juicio en 2018. Durante el proceso se analizaron los antecedentes médicos de ambas niñas y los informes disponibles. Finalmente, el tribunal resolvió absolver a la pareja al considerar que no existían pruebas suficientes para demostrar que las muertes hubieran sido producto de maltrato o abuso.

La justicia tampoco encontró lesiones traumáticas ni indicios de abuso sexual en los casos revisados.

Durante los procesos judiciales que involucraron a la familia en años anteriores, también intervino la justicia de Familia, que adoptó medidas de protección respecto de algunos de los hijos de Lucía Sosa.

Según antecedentes citados por quienes participaron de esos expedientes, la mujer perdió la tenencia de cuatro hijos en medio de cuestionamientos relacionados con presuntas situaciones de maltrato infantil y un “ambiente de convivencia inconveniente”.

Como consecuencia de esas medidas, algunos de los niños fueron derivados a hogares de protección y otros ingresaron a procesos de adopción.

Tras ser absuelta en la causa por la muerte de Jazmín, Sosa dejó Mar del Plata y se trasladó a Villa Gesell, donde formó una nueva pareja y tuvo dos hijos más. Una de ellas era Isabela, la niña de dos años cuya muerte dio origen a la nueva investigación.

El otro hijo de la mujer, de 4 años, fue derivado a un hogar de menores mientras se realizan evaluaciones para determinar su situación. Según trascendió, el niño fue sometido a estudios médicos, peritajes socioambientales y evaluaciones psicológicas.

Investigan posible diagnóstico de Síndrome de Munchausen 

Tras conocerse la muerte de Isabela, volvió a aparecer otro antecedente mencionado durante los antiguos procesos judiciales.

Erika Agnes Hooft Suárez, abogada de familia que intervino durante años en expedientes relacionados con la protección de algunos hijos de Sosa, aseguró al medio argentino TN que durante aquellas actuaciones había surgido la referencia a un diagnóstico de Síndrome de Munchausen o Trastorno Ficticio atribuido a la mujer.

La profesional afirmó que el Hospital Materno Infantil de Mar del Plata había señalado esa condición, un trastorno que puede involucrar la fabricación, exageración o provocación de síntomas en otra persona, especialmente cuando existe una relación de cuidado.

De acuerdo con la Clínica Mayo, el trastorno facticio, conocido anteriormente como síndrome de Munchausen, es una enfermedad mental en la que una persona aparenta estar enferma, exagera síntomas o incluso puede provocarse daños para convencer a otros de que necesita atención médica.

La institución explica que este trastorno también puede presentarse cuando un cuidador o familiar atribuye de manera incorrecta enfermedades, lesiones o dificultades de funcionamiento a otra persona, como un niño. Los síntomas pueden ir desde la invención de malestares hasta la alteración de pruebas médicas para lograr determinados tratamientos.

Por ahora, la justicia argentina busca establecer qué ocurrió durante las últimas horas de vida de la niña. Los primeros resultados de la autopsia establecieron que la causa de muerte de Isabela efectivamente fue una obstrucción por asfixia y habría descartado una asfixia traumática, es decir, aquella provocada por una acción externa como un ahorcamiento u otro mecanismo similar, sin embargo, los peritajes buscarán precisar qué pudo haber generado la obstrucción y establecer si se trató de un accidente o si hubo alguna situación provocada.

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