En algunos círculos la conocen como la "mujer que susurra al oído de Trump".

Kellyanne Conway, la directora de campaña de Donald Trump, consiguió reconducir al ahora presidente electo sin intentar cambiarlo en su camino hacia la Casa Blanca.

En un proceso en el que se habló extensamente sobre las posibilidades de que Hillary Clinton rompiera el llamado techo de cristal, fue Conway la que marcó un hito al convertirse en la primera mujer en la historia de Estados Unidos que dirige la campaña presidencial de un candidato ganador.

"No soy muy partidaria de la identidad de género, no fui contratada por ser mujer pero es algo bastante chévere para contarle a mis tres hijas y mi hijo", declaró Conway tras la victoria de Trump.

"Muchas mujeres trabajan realmente duro y nunca tienen su oportunidad. Me siento bendecida por haber tenido mi oportunidad".

Conocida pero no tanto

Aunque Conway ha aparecido más de 1.200 veces como comentarista conservadora en la televisión de Estados Unidos, apenas era conocida entre el gran público hasta el pasado 17 de agosto.

Ese día, el equipo de Trump la presentó como la nueva directora de su campaña.

El multimillonario había despedido a sus dos directores anteriores: Corey Lewandowski, que al parecer no sintonizaba bien con los hijos de Trump, y Paul Manafort, que fue perjudicado por informes de supuesta financiación irregular vinculada con el presidente ruso, Vladmir Piutin.

Se dijo en aquel momento que Trump quería poner a Conway en primera línea para ayudarle a ganar apoyos entre el electorado femenino.

También fue entonces cuando surgió el apelativo de "encantadora o susurradora" de Trump. Se veía a Conway como la encargada de moderar las declaraciones y salidas de tono del candidato, la persona ideal para hacer de Trump una figura presidencial.

Sin embargo, la intención de Conway nunca fue la de transformar al candidato.

"Hay dos cosas que la gente tiene que aprender: si intentas aplicar tácticas convencionales a Donald Trump, te llevarás una tremenda decepción. Y la segunda, nunca apuestes contra Donald Trump", señala.

La granja de arándanos

Conway presume de tener una marcada ética del trabajo que desarrolló durante su juventud al trabajar ocho veranos seguidos como recogedora de arándanos en Hammonton, una pequeña ciudad de Nueva Jersey cercana a su Camden natal.

"Cuanto más rápida eras, más dinero ganabas", recuerda Conway.

Tanta era su pasión, que fue nombrada Campeona Mundial de Embalaje de Arándanos.

"Una de las cosas más importantes que les digo a mis hijos es que el trabajo duro recompensa. No puedes rendirte. No puedes quejarte. Nunca puedes reclamar que es injusto o desigual".

Esa parece haber sido la guía de esta mujer que estudió ciencia política y derecho y que en 1995 fundó The Polling Company, la empresa de estudios de opinión que preside y que le hizo construirse un nombre de prestigio en los ámbitos más conservadores de EE.UU.

Su lista de clientes parece un "quién es quién" de políticos y grupos conservadores: el vicepresidente electo, Mike Pence, la campaña presidencial de Newt Gingrich, los congresistas Steve King y Michele Bachmann, la fundación Heritage, la Asociación Nacional del Rifle y el Consejo de Investigación Familiar, entre otros.

También de la mano de su compañía, Conway se especializó en el electorado femenino.

Reconoce que lleva décadas estudiando a Hillary Clinton, algo que le ha sido muy útil para esta campaña.

"Llevo en este sector mucho tiempo, y Hillary Clinton tiene muchas habilidades y fortalezas, pero asumir riesgos y pintar fuera de las líneas no están entre ellas", indicó Conway.

La presencia de mujeres en su vida

Si bien Conway no hace bandera del hecho de ser mujer, su conexión con el mundo femenino le viene desde muy pequeña.

Sus padres se divorciaron cuando ella tenía 3 años y fue criada por cuatro mujeres.

"Crecí en una casa con mi madre y mi abuela y dos de las hermanas solteras de mi madre", explicó. "Así que cuatro mujeres italianas católicas me criaron".

En 2005 escribió junto a la estratega demócrata Celina Lake el libro "Lo que realmente quieren las mujeres: cómo las mujeres estadounidenses están borrando silenciosamente las líneas políticas, raciales, de clase y religiosas para cambiar la forma en que vivimos".

Sin embargo, parece que para medrar en el mundo de las encuestas y la política, Conway tuvo que distanciarse, al menos públicamente, de esa herencia femenina.

"He estado en un negocio muy dominado por los hombres durante décadas", le dijo en su momento a la revistaThe New Yorker.

"Aprendí, particularmente pronto, que hay mucho espacio para la pasión pero muy poco para la emoción… Le digo a la gente todo el tiempo: 'No se confundan, de día soy un hombre'".

Inquilina de la Torre Trump

Conway se casó en 2001 con el abogado neoyorquino George T. Conway III con quien tiene cuatro hijos (tres niñas y un niño). Pocos años después la pareja se trasladó a un apartamento de la Torre Trump de Manhattan.

Ahí comenzó su amistad.

Sus caminos se cruzaron de nuevo en marzo de 2015, cuando Trump le habló sobre su idea de lanzarse a la carrera por la Casa Blanca.

Trump le ofreció un puesto en su equipo pero Conway rechazó la propuesta.

En su lugar, se puso a disposición del senador Ted Cruz, quien era rival de Trump en su aspiración por conseguir la nominación del Partido Republicano.

Tras la retirada de Cruz, Conway finalmente le dio el sí a Trump y en junio entró en su equipo de campaña como asesora.

Química con Trump

Para quienes los rodean, una de las razones del éxito de Conway en la campaña de Trump es la buena química que hay entre ellos.

Curiosamente, Conway estará de cumpleaños el 20 de enero, día en que Trump asume la presidencia de Estados Unidos.

Tendrá entonces varios motivos para celebrar: sus 50 años, la satisfacción de ver a su jefe tomando posesión del cargo y su propio papel en el nuevo gobierno como una de las asesoras del presidente en la Casa Blanca.

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