Seguramente ha escuchado sobre los TheriansMaúllan, ladran, rugen o aúllan, caminan y saltan en cuatro patas y se mueven en manada. Pero no, no estamos hablando de animales. Se trata de personas que se autoperciben como animales y que se han vuelto cada vez más populares en países como Argentina y Uruguay.

Pero ojo, es más que solo una tendencia. Incluso existen categorías para diferenciarse entre ellos. Los que lo hacen por diversión, los que lo hacen porque sienten una conexión espiritual y después los que se sienten ya como un animal en sí, ya sea por la razón que sea, se llama Therians. 

En algunos casos, el tema ha ido más allá. En Japón, se reportó un hombre arrastrándose vestido de serpiente. Además hay Therians acuáticos, como peces, nutrias o incluso tiburones. Y en Argentina hay un grupo que se identifica como monos.

Fue en ese país donde algunas situaciones particulares han generado preocupación. Un hombre pidió consulta a un veterinario, mientras que una joven fue mordida por otro perro cuando intentaba interactuar con él, haciéndose pasar por un animal.

Sin embargo, uno de los hechos que mayor preocupación ha causado en el país trasandino, dice relación con un ataque de una manada de Therians, contra una alumna. 

"Pensaba que era broma y le mordieron el tobillo"

Fue la propia madre de la víctima quien reveló uno de los episodios que mayor preocupación ha causado en torno a esta nueva tendencia. 

Un grupo de Therians, identificados como perros, fueron hasta las afueras de un establecimiento y atacaron a una alumna.

"La empezaron a olfatear y a corretear y ella (su hija) como que se reía un poco, pensaba que era broma, pero después no pensó que era broma cuando le mordieron el tobillo, ella estaba con pollera y le mordieron el tobillo", relató la mujer. 

Psiquiatra habla del fenómeno de los Therians 

La psiquiatra de Clínica Las Condes, Verónica Zumarán, explica a T13 que para algunos participantes se trata de una búsqueda de identidad más que de un simple disfraz.

“La persona busca un simbolismo representativo. Por ejemplo, el gato puede asociarse a la autonomía o el lobo a la fortaleza”, comentó la especialista.

Para Zumarán, el comportamiento no necesariamente implica un problema mientras se mantenga dentro de ciertos límites.

“No afecta mientras sea flexible y la persona no pierda su sentido de identidad”, afirma la especialista. Sin embargo, advierte que existen señales que deberían alertar a padres o círculo cercano de los involucrados.

“Es preocupante cuando es más rígido y provoca perder la funcionalidad de la persona y su juicio de la realidad, o empiece a descompensar, provocar desánimo, conflicto en el sueño”, afirma.

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