Naciones Unidas aprobó una iniciativa para promover el uso de la proyección Equal Earth, una representación cartográfica que busca corregir una de las distorsiones más conocidas de los mapas utilizados durante siglos: la diferencia entre el tamaño que un territorio parece tener y su superficie real.
La medida, impulsada desde África, apunta principalmente a gobiernos, establecimientos educacionales, organismos internacionales y empresas tecnológicas. La idea es que estas instituciones consideren una representación del planeta que permita comparar de mejor manera la superficie de los continentes.
No se trata, sin embargo, de prohibir el tradicional mapa de Mercator. La resolución aprobada por la Asamblea General funciona como un llamado a incorporar otras alternativas y a considerar las consecuencias que puede tener una determinada proyección cartográfica en la manera en que las personas entienden el mundo.
¿Qué cambia con Equal Earth?
La proyección Equal Earth fue creada en 2018 por los cartógrafos Bojan Šavrič, Bernhard Jenny y Tom Patterson. Su diseño busca conservar una apariencia reconocible del planeta, pero representar las superficies continentales de una forma proporcional a su tamaño real.
Ese punto es especialmente relevante para África. En los mapas basados en la proyección de Mercator, las regiones cercanas a los polos aparecen considerablemente ampliadas respecto de aquellas ubicadas en torno al ecuador.
El resultado puede alterar la percepción que se tiene de las dimensiones de distintos territorios.
Un ejemplo citado por Naciones Unidas es Groenlandia. En una representación de Mercator puede parecer comparable en superficie con África, pese a que África es aproximadamente 14 veces más grande.
La diferencia no significa que Mercator sea un mapa "incorrecto", sino que su propósito original era otro.
El origen de Mercator
La proyección de Mercator fue desarrollada por el cartógrafo flamenco Gerardus Mercator en 1569. Su principal objetivo era resolver una necesidad concreta de la navegación marítima.
El sistema permitía representar como líneas rectas determinadas rutas de dirección constante, facilitando el trabajo de los navegantes al momento de planificar recorridos con brújula.
La contrapartida fue la distorsión de las superficies. A medida que los territorios se alejan del ecuador, su tamaño aparente aumenta.
Por eso, el debate que ahora recoge la ONU no apunta simplemente a reemplazar un mapa por otro. La discusión está relacionada con qué características se priorizan al representar la Tierra y con la influencia que esas decisiones pueden tener en la educación y en la percepción geográfica.
La iniciativa plantea que la elección de una proyección cartográfica no es completamente neutral desde el punto de vista educativo.
Los mapas son utilizados para enseñar geografía desde los primeros años de escolaridad y también aparecen de manera permanente en plataformas digitales, sistemas de información y herramientas tecnológicas.
El ministro de Asuntos Exteriores de Togo, Robert Dussey, uno de los impulsores de la iniciativa, defendió precisamente esa dimensión. “Los mapas moldean nuestra comprensión del mundo”, afirmó. A su juicio, también influyen en la educación y en las percepciones colectivas.
Desde esta perspectiva, promover Equal Earth busca que una representación más proporcional de las superficies tenga mayor presencia en esos espacios.
Herramienta permite comprobar la distorsión de Mercator
La diferencia entre el tamaño aparente y la superficie real de los países también puede comprobarse de manera interactiva mediante TrueSize, una herramienta disponible en internet que permite comparar territorios directamente sobre un mapa.
Su funcionamiento es sencillo: el usuario puede buscar un país o región, incorporarlo a la representación y luego arrastrarlo hacia distintas partes del mapa. Al cambiar de latitud, es posible observar cómo varía su tamaño aparente bajo la proyección de Mercator.
La herramienta permite, por ejemplo, tomar un país ubicado cerca del ecuador y desplazarlo hacia zonas de mayor latitud para apreciar cómo la representación cartográfica modifica visualmente sus dimensiones, aunque su superficie real no cambie.
La resolución no elimina el mapa de Mercator
Uno de los puntos centrales de la decisión de la ONU es que Mercator seguirá existiendo y podrá continuar utilizándose.
La resolución no establece una prohibición ni obliga a gobiernos, empresas o instituciones a sustituir inmediatamente sus mapas. Su alcance está en recomendar la adopción de Equal Earth y fomentar una representación alternativa del planeta a la que muchos conocemos por el popular mapa.
La propuesta fue aprobada con 164 votos a favor, uno en contra y seis abstenciones. Estados Unidos fue el único país que votó en contra. Estonia, Georgia, Lituania, Moldavia, Serbia y Ucrania se abstuvieron.
Desde Estados Unidos señalaron que la iniciativa se burla del trabajo y del propósito de Naciones Unidas y sostuvieron que forma parte de un proyecto ideológico más amplio. También criticaron que este tipo de resoluciones, según su posición, terminan convirtiéndose en obstáculos para el funcionamiento de la organización y contribuyen a una pérdida de credibilidad institucional.
La votación, pese a estas objeciones, dejó aprobada una iniciativa cuyo principal efecto será poner en discusión qué mapas se utilizan para enseñar, comunicar y representar el planeta, con especial atención a la diferencia entre el tamaño aparente de los territorios y su superficie real.