"Podría haberme quedado en casa horneando galletas y haciendo té. Pero decidí llevar adelante mi profesión, en la que entré antes de que mi marido tuviese un nombre en la vida pública".

Esta frase fue pronunciada en 1992 por Hillary Rodham Clinton durante la campaña presidencial de su esposo, Bill Clinton.

La declaración era una respuesta de la abogada de 46 años a aquellos que la criticaban por continuar trabajando mientras su marido ejercía como gobernador del estado sureño de Arkansas, entre 1979 y 1992.

En aquel entonces, Hillary Clinton era la primera mujer en ocupar un cargo ejecutivo dentro de la firma de abogados Rose Law, en el mismo estado.

Poco más de dos décadas después, este martes se convirtió en la primera mujeren ser candidata a la presidencia de Estados Unidos por uno de los dos grandes partidos estadounidenses.

Los casi 5.000 delegados en la Convención Demócrata que se desarrolla del lunes al jueves en Filadelfia (Pensilvania) oficializaron su nominación.

A pesar de que su candidatura supone un hito en la historia política estadounidense, Clinton no cuenta con la simpatía de todos los votantes.

Encuestas recientes muestran que una mayoría de ciudadanos (68%) dudan de su honestidad.

Además, según señala la periodista de la BBC en Washington Katty Kay muchas mujeres jóvenes han vivido el ascenso de Clinton con indiferencia, argumentando que "es lo mismo de siempre" y "es una política de vieja escuela".

Su carrera política ya acumula cuatro décadas de aciertos y desaciertos, donde no solo se le ha juzgado por ser mujer sino por sus decisiones políticas como primera dama, senadora y secretaria de Estado.

"Creo que especialmente en las primeras etapas de su carrera, una mujer con ambición no era muy usual en la política estadounidense. Y eso incomodaba a algunos", le dijo a BBC Mundo Jennifer Lawless, directora del Instituto de Mujer y Política en la Universidad Estadounidense de Asuntos Públicos (SPA, por sus siglas en inglés) en Washington D.C.

"Hay un entendimiento bastante amplio de que ella ha tenido que hacer frente a actitudes sexistas durante toda su vida y eso continúa en la actualidad", señaló a BBC Mundo Kim Ghattas, corresponsal de la BBC en la campaña presidencial de Clinton, quien ha estado cerca de la candidata desde que era secretaria de Estado entre 2009 y 2013, y publicó un libro sobre su experiencia.

Entonces, ¿cuáles han sido algunas de las barreras que rompió Clinton para llegar a las puertas de la Casa Blanca?

Una de las pocas mujeres en la investigación por el caso Watergate

Recién egresada de la facultad de derecho de la prestigiosa Universidad de Yale, Clinton formó parte en 1974 del equipo de abogados que investigó al entonces presidente de EE.UU., Richard Nixon, de cara a su juicio político que el mandatario debía enfrentar en el Congreso.

Ese equipo legal tenía como misión encontrar evidencia sobre la participación de Nixon en el entramado de espionaje y corrupción del caso Watergate.

La joven abogada trabajó durante largas jornadas en compañía de un equipo dominado por hombres.

Ella y las pocas colegas que la acompañaban en el comité tuvieron que poner un aviso sobre sus escritorios haciéndoles saber a sus compañeros que no estaban allí para prepararles el café, según recogió el autor Carl Bernstein en la biografía de Clinton publicada en 2007.

Nixon renunció a su cargo antes de ser sometido al juicio político, pero se considera que esa investigación en la que participó Clinton fue un elemento fundamental en la decisión del mandatario de dimitir.

Una "inusual" primera dama

Cuando Bill Clinton se lanzó a la presidencia en 1992, dejó en claro que su esposa Hillary jugaría un papel muy activo en la Casa Blanca.

Como primera dama de Arkansas, Hillary Clinton dirigió un grupo de trabajo cuyas recomendaciones ayudaron a reformar el sistema de escuelas públicas del estado y fundó una organización sin fines de lucro que promovía políticas públicas en beneficio de familias y niños.

"Era básicamente tener dos funcionarios en la Casa Blanca por el precio de uno", señaló a BBC Mundo Jennifer Lawless, del SPA.

La fuerte presencia de Hillary en la campaña de su esposo despertó una serie de críticas. Estas continuaron cuando se convirtió en primera dama de EE.UU. en 1993.

"Algunos reclamaban que no habían votado por ella, sino por él. Y que la esposa del presidente no tenía la preparación para involucrarse en políticas públicas", dijo Lawless.

"Ella no se parecía a ninguna primera dama anterior, porque desempeñó un papel explícito en la creación de una reforma de salud", le dijo a BBC Mundo Regina Lawrence, coautora del libro "La carrera de Hillary Clinton hacia la Casa Blanca: la política de género y los medios de comunicación en la campaña electoral".

A pesar de que la propuesta de reforma del sistema de salud impulsada por Rodham ni siquiera se sometió a votación en el Congreso, la primera dama demostró que no solo era la compañera sentimental del entonces presidente.

La primera mujer senadora de Nueva York

Mientras seguía siendo la primera dama de EE.UU., Clinton decidió lanzarse como senadora del estado de Nueva York en el año 2000.

La abogada consiguió su objetivo e hizo historia como la primera mujer senadora de ese estado, pero antes se enfrentó a cuestionamientos sobre su capacidad para asumir el cargo.

"Para muchos era impensable que una mujer usara su experiencia como primera dama para ponerla en práctica en el Senado", dijo Lawless.

Algunos comentaristas y opositores de Bill Clinton señalaron que convertirse en senadora no había sido un logro propio sino un resultado de los de su marido, señaló Lawless.

Sin embargo, Clinton fue reelecta en 2006 y la experiencia acumulada hizo que se postulara como candidata presidencial dos años después.

Compitiendo contra Obama en 2008

La primera campaña hacia la presidencia de EE.UU. de Hillary Clinton fue criticada tanto por quienes querían que hablara más de su papel histórico como mujer, como por quienes la criticaron por el hecho de serlo.

"Inclusive el presidente Barack Obama reconoció que durante la campaña ella hizo lo mismo que él pero además tuvo que danzar hacia atrás y en tacones, como hacía la bailarina Ginger Rogers en la década de los cuarenta con su dupla, Fred Astaire", le dijo a BBC Mundo Kim Ghattas, corresponsal de la BBC en la campaña presidencial de Clinton.

Clinton perdió la nominación, pero luego se convirtió en secretaria de Estado del gobierno de Obama entre 2009 y 2013.

"En ese puesto la mayoría de sus reuniones oficiales eran con hombres y le mostraron respeto por su posición y su persona. Pero ella siempre traía a la mesa los temas sobre derechos de las mujeres y sabía cómo formular el asunto para que los hombres lo entendieran", señaló Ghattas.

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