AFP

La primera ministra Theresa May ignoró este viernes los llamados a dimitir tras dilapidar la mayoría absoluta de los conservadores en las elecciones anticipadas y tratará de formar gobierno.

May cumplirá con la formalidad de acudir al palacio de Buckingham a buscar el permiso de la reina para formar un ejecutivo, informó su portavoz.

Para ello, podría apoyarse en el Partido Unionista Democrático (DUP), aliado tradicional, cuyos 10 diputados, sumados a los 317 de los conservadores, sumarían 327, la mitad de la cámara más dos diputados.

A falta de dos diputados por decidir, los laboristas tenían 261 diputados.

Tras las negociaciones pertinentes, May se someterá a una moción de confianza en el Parlamento.

De no poder formar gobierno o no superar la moción de confianza, posiblemente presentaría su dimisión y la reina invitaría entonces al líder del primer partido de la oposición, el laborista Jeremy Corbyn, a formar gobierno. 

Los laboristas estarían en buena medida de lograr el apoyo de los Liberal Demócratas y los nacionalistas escoceses.

El cataclismo conservador prolonga el año turbulento de la política británica desde que el país votó inesperadamente a favor de la salida de la Unión Europea en junio de 2016, y pareció abrir así una caja de pandora.

"En resumen, es un auténtico ajetreo", dijo a la AFP Angus, un británico de 43 años que llegaba esta mañana a la estación londinense de Euston para ir a trabajar.

Pero sobre todo, se trata de un fracaso personal de May, que disponía de una mayoría de 17 escaños en el parlamento y había convocado las elecciones anticipadas pidiendo una mayoría más amplia para negociar en posición de fuerza la salida de la Unión Europea.

Tras conocerse el resultado, Jeremy Corbyn, líder del Partido Laborista, exigió la renuncia de May. 

Theresa May "perdió escaños conservadores, perdió votos, perdió respaldo y perdió confianza. Yo diría que es suficiente para marcharse", dijo Corbyn tras ser reelecto en la circunscripción de Islington North, en el centro de Londres.

May, relecta en Maidenhead, no dio el brazo a torcer y dijo que sólo los conservadores son capaces de garantizar la estabilidad que necesita el Reino Unido en tiempos difíciles.

"El país necesita un período de estabilidad y cualquiera sean los resultados, el Partido Conservador garantizará que podamos cumplir esa tarea de asegurar la estabilidad", dijo May.

Sin embargo, figuras de su partido, como la ex ministra Anna Soubry, consideraron que May debía pensar en una renuncia debido a que se "encuentra en una situación muy difícil".

El ex ministro de Finanzas conservador George Osborne dijo que "es totalmente catastrófico para los conservadores y para Theresa May".

Si Theresa May quiere gobernar, la primera ministra se verá obligada a pactar para formar gobierno o negociar acuerdos puntuales, cuando lo que pretendía al adelantar las elecciones era lograr un parlamento dócil.

Cae la libra

El resultado de las elecciones provocó una caída de la libra en el mercado de Nueva York, tanto frente al dolar como al euro.

"Al parecer va a haber inestabilidad y para el gobierno británico será difícil negociar el Brexit con una posición firme", comentó Tony Travers de la London School of Economics (LSE).

Las portadas de los diarios del viernes reflejaban la sorpresa: "Colgando de un hilo" (Daily Mirror, con una foto de May), "Mayhem" ("caos", The Sun, haciendo un juego de palabras con el apellido de la primera ministra), "Shock" para May (The Guardian, y el Daily Telegraph). 

Sería "un desastre para Theresa May. Su liderazgo será cuestionado y recibirá presiones para dimitir", dijo a la AFP Ian Begg, experto en política de la London School of Economics.

Adelantando las elecciones de 2020, "ha perdido su apuesta. Es incluso prematuro afirmar que seguirá de primera ministra", estimó Paula Surridge, de la Universidad de Bristol.

En contraste, el líder laborista Jeremy Corbyn, por el que nadie daba mucho, saldría muy reforzado mejorando los resultados de su predecesor Ed Miliband en 2015.

Otros grandes derrotados serían los independentistas escoceses del SNP, que perdían 21 diputados de los 56 que tenían y ven considerablemente debilitada su aspiración a un segundo referéndum de independencia.

El hombre que condujo al primer referéndum, Alex Salmond, perdió incluso su escaño en la circunscripción escocesa de Gordon en favor de los conservadores.

Nunca más un referéndum sobre nada 

El líder del UKIP (Partido para la Independerncia del Reino Unido), al borde de la desaparición tras estas elecciones, llegó a poner en duda que el Reino Unido acabe saliendo de la UE.

"Theresa May ha puesto el Brexit en peligro", dijo Paul Nuttall, al comentar los resultados.

Un columnista del periódico Observer, Andrew Rawnsley, afirmó en la BBC que "estamos asistiendo a la venganza de los 'remainers'", los partidarios de seguir en la UE.

De este modo, la líder de 60 años no recibirá el gran apoyo que pretendía en sus primeras elecciones como líder conservadora, porque sucedió a Cameron sin apenas competencia y elegida solo por sus diputados.

Para el veterano conservador Ken Clarke, el referéndum sobre la Unión Europea abrió la caja de Pandora. "¡Nunca más un referéndum sobre nada!", exclamaba en la BBC.

May planteó las elecciones como un plebiscito entre ella, "sólida y estable", según su lema electoral, capacitada para plantar cara a una Unión Europea con sed de venganza, y un Corbyn que hasta hace poco era cuestionado incluso por sus diputados.

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