Recién en las últimas semanas, el franco-tunecino Mohamed Boulhel se había dejado barba y había empezado a hablar como un islamista radical.

Así se desprende de las investigaciones que han realizado las autoridades en Francia acerca del hombre de 31 años responsable del ataque en Niza, donde 84 personas perdieron la vida y más de 300 resultaron heridas. “Se radicalizó muy rápidamente”, dijo este sábado (16.08.2016) el ministro del Interior galo, Bernard Cazeneuve (en la foto).

La autoridad sostuvo, al terminar un Consejo de Defensa y Seguridad y una reunión interministerial en el Palacio del Elíseo, que los testimonios recogidos en el entorno de Boulhel muestran que el hombre, que era conocido como un delincuente habitual, cambió radicalmente en un breve lapso.

El ministro añadió que la forma en la que Boulhel perpetró su crimen es nueva, porque “aunque llevaba una pistola, no tenía armas ni explosivos” cuando arrolló a la gente con un camión en el paseo marítimo de esa ciudad.

Cazeneuve dice que esto prueba “la extrema dificultad de la lucha antiterrorista, porque estamos ante individuos sensibles a los mensajes del Estado Islámico”, que perpetran “acciones extremadamente violentas sin necesariamente haber combatido, haber sido entrenados o disponer de armas destinadas a la comisión de crímenes masivos”.

Estamos ante un nuevo reto que nos debe llevar a tomar conciencia de la voluntad de quienes nos atacan de usar hasta el paroxismo los medios más terribles”, agregó.

Llamado a “patriotas”

Posteriormente, Cazeneuve explicó las medidas que decidió el Gobierno tras el Consejo de Seguridad y Defensa. Una de ellas es el reforzamiento de la presencia de las fuerzas de seguridad en todo el territorio, además de la realización de un llamado a la reserva operacional de Gendarmería y Policía, unos 12 mil efectivos adicionales. El ministro instó a “todos los franceses patriotas” a unirse a dicha reserva.

Cazeneuve explicó que en la actualidad hay 100.000 personas movilizadas, de las cuales 53.000 son policías, 36.000 gendarmes y 10.000 militares. La idea es sumar otros 9.000 gendarmes y 3.000 policías.

La autoridad recordó que el nivel de amenaza sigue siendo “extremadamente elevado” y apuntó que los militares desplegados en el marco de la operación “Sentinelle” se dedicarán principalmente a vigilar las fronteras y custodiar los eventos culturales previstos este verano.

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