AFP

El presidente boliviano Evo Morales afirmó este sábado que derrotó un golpe de Estado de la derecha que pretendía alejarlo del poder y que se camuflaba en una demanda social de los cooperativistas mineros.

"Otra vez el gobierno ha derrotado un golpe de Estado. Tenemos informaciones preocupantes. Era algo preparado para tumbar al gobierno", afirmó Morales en conferencia de prensa en la ciudad central de Cochabamba.

Un día antes, el mandatario había denunciado que la tortura y asesinato del viceministro del Interior, Rodolfo Illanes, a manos de mineros que bloqueaban rutas, fue una conspiración contra su gobierno manipulando "una supuesta reivindicación" social. 

Señaló que el lugar donde se habían parapetado los mineros para enfrentar a la policía era un sitio estratégico, donde podían "resistir durante semanas".

"Ahí estaba la derecha", que apoyaba la movilización minera. "Ellos están de acuerdo con los contratos de cooperativistas mineros con el sector privado. Revisemos los periódicos", argumentó el mandatario.

El gobernante reiteró sus sospechas de que las cooperativas mineras fueron engañadas por algunos sus dirigentes que pretenden convertirse en empresarios motivados por la ambición económica. 

Mientras, el Ministerio Público presentó una imputación formal contra tres mineros, entre ellos el presidente de la Federación Nacional de Cooperativas Mineras (Fencomin), por la presunta responsabilidad en el asesinato de Illanes.

“Tras la valoración de las pruebas colectadas y las declaraciones de los distintos actores y testigos, la comisión de fiscales imputó a tres mineros por los delitos de asesinato, organización criminal; y atentados contra miembros de organismos de seguridad del Estado, en grado de autoría", señaló el fiscal Edwin Blanco en comunicado de prensa.

Los mineros cuestionan una norma que permite la creación de sindicatos dentro de las cooperativas, pero el gobierno argumenta que en realidad intentan obtener autorización para alquilar sus concesiones mineras a empresas privadas o extranjeras, lo que prohíbe expresamente la Constitución.

Los enfrentamientos de tres días entre mineros y policías, a punta de dinamitazos, dejaron también dos mineros muertos y unos 20 policías heridos.

Entretanto, los restos del viceministro asesinado recibían este sábado homenaje en varias dependencias públicas, antes de que sean sepultados, con honores, el domingo.

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