Un padre fue condenado por una Audiencia Provincial de Murcia en España luego de darle un bofetón a su hijo por mancharle el automóvil con helado. 

La sentencia ocurrida en 2022 y recogido por ABC, explica que el hombre tendrá que realizar trabajos comunitarios, indemnizar al menor y además mantenerse alejado de él por seis meses y un día. 

El hecho ocurrió en Mallorca en 2019, cuando el niño pasaba las vacaciones con su progenitor, que se encuentra divorciado de la madre. 

"Cuando iba a bordo de un vehículo de alquiler -recoge la sentencia-, al niño se le cayó un helado por lo que su padre le golpeó en el rostro. El día 22 de julio el menor volvió con su madre, la cual al ver la marca que presentaba en la cara lo llevó al médico el día 23, quienes activaron el protocolo de maltrato", señala la sentencia.

"Como consecuencia de la agresión, sufrió eritema en mejilla derecha, la cual requirió de una primera asistencia facultativa tardando en sanar un día sin secuelas", agregaron.

A pesar de que tampoco se puede concluir que exista un maltrato habitual de parte del padre al hijo, y que el niño no mantiene una actitud negativa hacia el padre, y "está bien adaptado en todos los ámbitos de su vida", la sala confirmó la sentencia. 

Para los jueces, "pretender que un niño no manche el coche mientras come un helado es de por sí un anhelo difícil de conseguir, atendiendo a circunstancias que pueden producirse durante la conducción, tales como un frenazo, y que provocarían la consecuencia no deseada. Pero, además, la conducta del progenitor de lanzar la mano hacia atrás mientras estaba conduciendo supone un comportamiento poco educativo en la medida en la que implica dejar de observar las circunstancias de la conducción".

"El comportamiento 'inadecuado' del menor consistió en 'jugar' en el coche portando un helado (que entendemos fue adquirido por uno de los adultos que le acompañaba, su padre o la pareja de éste, o que, al menos, uno de ellos consintió la conducta de que el menor se metiera en el coche con el helado). El hecho de que el pequeño no obedeciese las órdenes consistentes en que dejase de jugar no puede ser respondido con un golpe en la cara, por más que se pueda llegar a entender un cierto estado de nerviosismo que puede generar el hecho de la conducción. Sin embargo, no puede ser la respuesta violenta la adecuada a un comportamiento desobediente por parte de un niño", cerró.

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