Mosul no es un lugar cualquiera. La segunda ciudad más poblada de Irak fue el sitio donde el líder del autodenominado Estado Islámico (EI), Abu Bakr al Baghdadi, hizo su primera aparición pública tras haber declarado la creación de un califato en partes del territorio de Irak y Siria a finales de junio de 2014.

Desde entonces, la capital de la provincia de Nínive se transformó en el bastión más fuerte de EI en Irak.

La semana pasada, Mosul se convirtió en el centro de la mayor operación militar que se haya realizado desde la invasión de ese país en 2003.

Un contingente de unas 30.000 personas, formado por las fuerzas de seguridad iraquíes, peshmergas kurdos, miembros de las tribus sunitas y milicianos chiitas, con el apoyo aéreo de la coalición internacional que encabeza Estados Unidos llevan adelante una ofensiva para recuperar la ciudad de manos de un estimado de entre 3.000 y 5.000 islamistas.

Los planes para recuperar Mosul se están discutiendo, al menos, desde febrero de 2015 y fueron motivo de controversia la semana pasada durante el último debate entre los candidatos presidenciales en Estados Unidos.

El abanderado republicano, Donald Trump, intentando criticar a su rival demócrata, Hillary Clinton, cuestionó la estrategia en Mosul por el hecho de que fuera de dominio público que se preparaba un ataque.

"Qué pasa con el factor sorpresa", se preguntó Trump.

"Douglas MacArthur y George Patton deben estar revolcándose en sus tumbas al ver la estupidez de nuestro país", dijo Trump al criticar la estrategia en Mosul, mencionando a dos de los principales comandantes militares estadounidenses durante la II Guerra Mundial.

El aspirante republicano mantuvo esa línea de discurso durante el fin de semana. "El ataque sobre Mosul está resultando un desastre total. Les avisamos con meses de antelación. Estados Unidos está quedando como imbécil", escribió Trump en su cuenta de Twitter.

Pero, ¿era posible hacer un ataque sorpresa sobre Mosul?

Guerra avisada

"Desde el momento en que Mosul cayó en junio de 2014, todo el mundo estaba seguro de que finalmente la coalición iba a intentar recuperar Mosul", afirmó Stephen Biddle, profesor de Ciencia Política y de Relaciones Internacionales de la Universidad George Washington, en una entrevista con BBC Mundo.

"Por ello, Estado Islámico ha estado preparando la ciudad para ese momento durante años. Hablar de un ataque sorpresa no tiene sentido", agregó Biddle.

"Él (Trump) parece pensar que si Estado Islámico nunca imaginó que los atacaríamos y, luego, si lo hacíamos sin anunciarlo los íbamos a tomar sin preparación defensiva y eso es simplemente una locura", agregó.

Seth Jones, director del Centro de Políticas de Seguridad Internacional y Defensa de la Corporación Rand y profesor de la Universidad John Hopkins, advirtió que los intentos de retomar Mosul iban a necesitar ser precedidos por una campaña de ataques aéreos sobre algunas posiciones de EI, por lo que considera improbable que se les hubiera podido sorprender.

Destacó además que Mosul está en la zona de Irak en la que EI logró tener mayor control territorial y donde mejor implantados estaban.

"Esto no es un Blitzkrieg (guerra relámpago) alemán de la II Guerra Mundial. No vas a sorprender al enemigo en un caso como éste. Van a tener una alerta bastante temprana de que vas a atacarles, así que creo que la preparación para recuperar Mosul ha seguido la estrategia normal cuando quieres tomar una ciudad", agregó.

Información necesaria

Para los expertos había buenas razones para hablar con anticipación sobre los planes para rescatar Mosul, incluyendo la complejidad desde el punto de vista político y logístico que implica trabajar con una coalición tan grande.

"Para mantener a todos los miembros trabajando juntos hay que compartir información y los planes con ellos. Había que hablar de esto, además para que ninguno sintiera que estaba siendo dejado a oscuras", señaló Biddle.

Jones, por su parte, destacó la necesidad de informar para orientar a la población civil -en torno a 1,5 millones de personas- que está cautiva en la ciudad.

"No solo vas a querer movilizar tropas sino que vas a querer realizar una campaña informativa en la ciudad y sus alrededores. Lanzar volantes. Obviamente, tú quieres minimizar el número de civiles, mujeres y niños, que puedan morir. Hay algunas áreas que quieres que estén despejadas", dijo.

El costo de la sorpresa

Aunque se sabía que habría un intento de recuperar Mosul de manos de EI, Biddle considera que sí había la posibilidad de dar alguna sorpresa. "La coalición mantuvo el secreto sobre la fecha de ataque y esta fue retrasada varias veces", dijo a manera de ejemplo.

Sin embargo, advirtió que dar una gran sorpresa ya era algo muy difícil a mediados del siglo XX, cuando la tecnología de la información estaba mucho menos desarrollada.

"La sorpresa es posible. Pero es muy costosa", dijo y puso de ejemplo el desembarco de Normandía, uno de los ataques sorpresa emblemáticos de la II Guerra Mundial.

"Los alemanes esperaban el ataque por la zona más estrecha del Canal de la Mancha y ocurrió por Normandía, pero hubo una inmensa campaña de engaño para hacer que los alemanes creyeran en esto. Fue algo muy costoso y sólo fue posible porque los aliados eran tan ricos y numerosos como eran", apuntó.

El experto se refirió a otro caso paradigmático de sorpresa, el bombardeo por parte de Japón de la bahía de Pearl Harbor.

"Fue otra sorpresa, pero fue sustancialmente más fácil porque Estados Unidos no sabía que estaba en guerra con Japón. De hecho, Washington estaba negociando con los japoneses para intentar evitar la guerra".

Publicidad