La Presidenta transitoria de Bolivia, Jeanine Áñez, cambió este viernes a los ministros de desarrollo productivo y minería con el objetivo de reactivar una economía local que basa sus exportaciones en la industria minera y el gas.

Desde que asumió el pasado 12 de noviembre tras la dimisión del expresidente izquierdista Evo Morales, Áñez cambió a siete de sus 20 ministros, mayormente por diferencias internas debido a que encabeza un gobierno de coalición con varios sectores de derecha.

La mandataria interina designó a Óscar Ortiz, un empresario y legislador de derecha, como nuevo titular de Desarrollo Productivo y Economía Plural, en reemplazo del empresario Wilfredo Rojo, con el encargo de que trabaje "para reactivar la economía y el empleo".

Además designó al ingeniero Fernando Vásquez como ministro de Minería y Metalurgia, en remplazo del dirigente sindical Fernando Huallpa, con la misión de "impulsar proyectos de empleo y ayuda, como los bonos, para recuperar la economía de las familias".

Ortiz, excandidato presidencial de derechas en las anuladas elecciones generales de octubre de 2019 donde recabó el 4%, es un influyente y polémico político en el gobierno de Áñez. Áñez relevó también sorpresivamente este viernes al indígena aymara Rafael Quispe del Fondo de Desarrollo Indígena y al presidente de la empresa estatal Yacimientos Petroleros Fiscales (YPFB), Herland Solíz.

Según un reciente reporte del Banco Mundial, la economía boliviana sufrirá este año una contracción de 3,4% a causa de la pandemia de coronavirus. Durante los últimos tres lustros Bolivia registró cifras positivas. La tasa más alta de crecimiento se registró en 2013 con un 6,7%, en medio del auge de precios internacionales de las materias primas.

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