El Presidente de Ecuador, Lenín Moreno, dijo el miércoles que confía en una pronta solución a una protesta de indígenas, que por miles marcharon en Quito en rechazo al alza de precios de combustibles.

"Sin duda alguna, esto se va a solucionar muy pronto", dijo el mandatario en un video retransmitido por un canal estatal de televisión luego de una gran movilización de aborígenes, que le demandan dar marcha atrás en la eliminación de subsidios a los combustibles más usados.

Ante fuertes disturbios en la capital, que se iniciaran hace ocho días, el mandatario trasladó la sede de su gobierno de Quito al puerto de Guayaquil, donde despacha desde el lunes.

"He venido a la ciudad de Quito con el fin de extender mi mano y poderles manifestar que ya tenemos primeros buenos resultados con respecto al diálogo", manifestó.

Una fuente de la secretaría de Comunicación indicó a la AFP que el jefe de Estado regresó a Guayaquil.

"Estamos obteniendo los mejores resultados del diálogo con los hermanos indígenas", agregó Moreno sobre los contactos que se desarrollan con la mediación de las Naciones Unidas y la Iglesia católica.

La marcha de campesinos e indígenas, en protesta por el alza de hasta 123% de cotizaciones de combustibles a consecuencia de la eliminación de subsidios, resultó menos tensa de lo esperado. Sin embargo, grupos de estudiantes y trabajadores se enfrentaron a piedra con la policía, que empleó gas lacrimógeno para dispersarlos.

Moreno agradeció a los indígenas por haber llevado "esta marcha en paz".

No obstante lo dicho por el Presidente, el líder indígena Salvador Quishpe dijo a la AFP que "la movilización está en marcha, no ha terminado".

Los indígenas exigen como condición que el gobierno desista de desmontar los subsidios.

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