El presidente de Sierra Leona, Julius Maada Bio, denunció el viernes por la noche un intento de "insurrección" para derrocar el gobierno tras unos disturbios que causaron la muerte de civiles y miembros de las fuerzas de seguridad.

"La paz, la seguridad y la estabilidad de esta nación han sido quebradas por personas cuya insurrección ha sido premeditada, bien planificada, financiada y ejecutada con una brutalidad impactante", dijo Bio en un discurso.

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Este país de África Occidental vivió el miércoles protestas por el creciente coste de vida que degeneraron en disturbios, en los que murieron cuatro miembros de las fuerzas de seguridad y civiles, según la policía.

Las autoridades bloquearon temporalmente internet y aplicaron un toque de queda desde las 19H00 hasta las 07H00 que sigue vigente hasta nueva orden.

El presidente achacó los incidentes a miembros de las formaciones de la oposición como "los guerrilleros del APC", el antiguo partido gobernante, y el partido progresista popular (PPP).

"Unos políticos han creado tensiones y amenazas para convertir el país en ingobernable", dijo. "No era una manifestación contra el coste de vida" sino que "buscaba una violenta caída del gobierno democráticamente elegido", continuó Bio, en el cargo desde abril de 2018.

Por su parte, el opositor APC mostró "su preocupación frente a la ola de violencia" y reafirmó su "compromiso por una paz duradera y la cohesión nacional".

A pesar de disponer de abundantes diamantes, Sierra Leone es uno de los países menos desarrollados del mundo.

La nación de 7,5 millones de habitantes se recuperaba todavía de una brutal guerra civil (1991-2002) y de la epidemia de ébola (2014-2016) cuando se vio impactado por el coronavirus y las consecuencias de la guerra en Ucrania.

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