El Presidente de Rusia Vladimir Putin supendió todos los vuelos de compañías de su país a Egipto, casi una semana después de que el sábado un aparato de la compañía Metrojet se estrellara en la península del Sinaí con 224 personas a bordo cuando viajaba desde el balneario de Sharm el Sheij hasta la ciudad de San Petersburgo. Tanto Reino Unido como Estados Unidos sospechan de que una bomba derribó a ese avión.

El jefe de Estado ruso aceptó las recomendaciones" del jefe de los servicios secretos (FSB), Alexandre Bortnikov, y "ordenó al gobierno elaborar los mecanismos que permitan aplicar estas recomendaciones", declaró el portavoz del Kremlin, Dimitri Peskov, citado por la agencia pública Ria Novosti. 

El hecho se produce después de que Reino Unido e Irlanda suspendieran todos los vuelos a Sharm el Sheij por motivos de seguridad. Lo mismo hizo Lufthansa, la principal línea aérea de Alemania. 

Las informaciones interceptadas por agentes de inteligencia estadounidenses y británicos sugieren la posible instalación de una bomba, indicó el viernes el diario londinense The Times. Esta información se obtuvo durante una operación conjunta de los servicios secretos de ambos países, que "utilizaron satélites para detectar comunicaciones electrónicas" entre miembros del grupo yihadista Estado Islámico (EI) en Siria y en Egipto, explica el rotativo británico, que no cita fuentes.

"El tono y el contenido de los mensajes convencieron a los analistas de que un pasajero o un miembro del personal de tierra del aeropuerto colocó una bomba a bordo", escribe el periódico.

Los mandatarios estadounidense Barack Obama y británico David Cameron evocaron abiertamente el jueves la pista de una bomba a bordo del avión, que se estrelló el sábado en el desierto del Sinaí egipcio con 224 ocupantes. Moscú y El Cairo califican esta hipótesis de especulaciones.

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