AFP

"Agradezco a mis guardianes que no me maltrataron" afirmó este sábado un sacerdote indio secuestrado en 2016 en Yemen y liberado el martes al cabo de 18 meses, y añadió: "la mejor arma contra un enemigo es el amor y la oración".

En conferencia de prensa este sábado en Roma, el padre Thomas Uzhunnalil, muy emocionado, evocó su cautiverio, del que ha salido muy debilitado, con 30 kilos de menos y una diabetes.

El sacerdote de 59 años fue secuestrado el 4 de marzo de 2016 tras un ataque contra un hospicio de Aden, que dejó 16 muertos, entre ellos cuatro hermanas de la orden fundada por la Madre Teresa. El ataque no fue reivindicado pero sí atribuido a los yihadistas.

"No me conocían. Yo estaba ahí. Me dejaron en paz, mataron a los demás, quizá querían dinero" relata el sacerdote, que pertenece a la orden de los salesianos.

"No tenía miedo" afirma, al agradecer a India, su país, y a Omán, que mantiene relaciones equilibradas con todas las partes en conflicto en Yemen, y ha conseguido últimamente la liberación de varios extranjeros.

"Agradezco en nombre del Señor que mis guardianes fueron comprensivos conmigo y no me maltrataron", afirma, y precisa que habían simulado golpearlo en videos donde él aparece.

"Me dijeron : cuando seas libre y vuelvas a tu casa, lee el Corán y conviertete en musulmán"

El sacerdote dijo no conocer a sus secuestradores e ignorar si se pagó un rescate por él.

Después de varios exámenes completos en Roma, el exrehén volverá a India. El miércoles fue recibido por el papa Francisco en el Vaticano.

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