El comisario del Departamento Correccional de Tennessee, Frank Strada, dimitió este sábado tras la ejecución fallida por inyección letal de Christa Pike, la primera mujer que iba a ser ejecutada en el estado en más de 200 años. La información fue confirmada por el gobernador, el republicano Bill Lee, a través de un comunicado, donde detalla que Strada dejará su cargo a fines de octubre.
Strada señaló que la decisión la adoptó porque considera que es lo mejor para el estado después de que el miércoles 30 de septiembre Pike sobreviviera a dos inyecciones letales en un proceso que su abogado describió como "tortuoso". Se trata de la segunda ejecución fallida en Tennessee este año. El Estado suspendió una ejecución en mayo después de que el personal médico no consiguiera pinchar una vena de un brazo de un recluso.
El gobernador Lee afirmó que había agradecido a Strada "su disposición a anteponer los intereses de los habitantes de Tennessee en este momento tan difícil". La autoridad agregó que sigue creyendo "que el Departamento (Correccional) cumplió con sus responsabilidades de acuerdo con el protocolo establecido". Lee decidió suspender las ejecuciones hasta fin de año mientras se revisan los protocolos.
Fármaco altamente alcalino y cáustico
Los abogados de Pike afirman que la mujer se encuentra en estado crítico, inconsciente y conectada a un respirador en un hospital como consecuencia de las dos inyecciones letales que le suministraron. El personal médico trabaja ahora para salvar su vida y purgar de su organismo el pentobarbital, un fármaco altamente alcalino y cáustico que actúa como quemadura química al filtrarse en los tejidos.
Según documentos legales, el equipo penitenciario empleó al menos siete agujas para intentar canalizar el cóctel letal, llegando a doblarse una de ellas en un ángulo de 90 grados al retirarla. En medio del dolor, la propia Pike intentó indicar a los funcionarios dónde colocar las agujas, se la escuchó sollozar y jadear, y llegó a exclamar textualmente: "Siento que el brazo me va a reventar" y a preguntar: "¿Esto pasa así?".
La mujer, de 50 años, llevaba casi tres décadas en el corredor de la muerte en Tennessee tras ser condenada en 1996 el asesinato de su compañera de estudios Colleen Slemme, y se iba a convertir en la primera mujer ejecutada desde 1819. Tanto legisladores estatales republicanos como demócratas habían pedido la dimisión de Strada y una reforma del sistema de ejecuciones de la pena de muerte.