La cumbre entre los mandatarios de las dos principales potencias del mundo adquiere gran significación y simbolismo. EEUU sigue siendo la primera potencia económica y militar, pero Trump atraviesa una crisis de popularidad y un desgaste creciente por su política exterior y su liderazgo errático. Por el contrario, China emerge como una potencia en el plano diplomático, comercial y tecnológico, y Pekín llega más fuerte a la reunión y maneja los tiempos para que las relaciones sean más estables y predecibles.
Xi recibirá a Trump en el Palacio del Pueblo de la emblemática Plaza de Tian’anmen, el jueves a la mañana. La agenda central de su reunión se enfocará en tres puntos claves. El primero es la relajación de las tensiones económicas y comerciales. De hecho, delegaciones de ambos países se encuentran reunidos en Corea del Sur para aclarar las reglas del juego tras las caóticas políticas arancelarias de la Administración Trump. El segundo, el papel de mediación de China en la guerra en Irán, a pesar de que Trump declaró el martes no necesitar ayuda de Pekín por tener “a Irán muy bajo control”; sin embargo, el daño que el bloqueo de Ormuz está haciendo a China será uno de los motivos para insistir en mantener el alto el fuego. Por último, la cooperación empresarial bilateral, para lo que Trump llega acompañado de toda una delegación de importantes empresarios, entre los que se encuentran el CEO de Tesla, Elon Musk, el CEO de Apple, Tim Cook, el CEO de Boeing, Kelly Otterberg, y el CEO de Citigroup, Fan Jie.
La Casa Blanca publicó en X una fotografía del secretario de Estado Marco Rubio en el avión que lleva la comitiva presidencial a China vestido con el mismo atuendo con el que fue capturado Nicolás Maduro.
Respecto a las expectativas, EEUU espera que China aumente la compra de soja, maíz , energía y aviones, en concreto los Boeing; además de garantizar el suministro clave chino de tierras raras y minerales. Por su parte, Pekín reclamará a Washington eliminar las sanciones contra ciertas empresas y gigantes tecnológicos chinos, además de pedirle concesiones en el control de las exportaciones de semiconductores. Por supuesto, Xi recordará a Trump la línea roja de sus relaciones bilaterales: Taiwan; e insistirá en que haya compromisos claros a favor del principio de ¨Una sola China¨ y en contra de la venta de armas a la isla.
El itinerario de la cumbre entre Xi y Trump incluirá una ceremonia formal de bienvenida, reuniones privadas entre los dos líderes y un recorrido por el Templo del Cielo, un complejo religioso que data del siglo XV y que simboliza la relación entre la Tierra y el Cielo. Trump asistirá a un banquete de Estado el jueves por la noche y luego tomará un té y un almuerzo de trabajo con Xi el viernes antes de su regreso.
Este encuentro entre ambos líderes será el primero de los cuatro previstos para este año.