Polémica ha generado en Estados Unidos una nueva medida anunciada por el Presidente Donald Trump, quien confirmó que desde este lunes 23 de marzo, agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) comenzarán a operar en aeropuertos para reforzar la seguridad.
La decisión surge en medio de una crisis en los terminales aéreos, pero expertos advierten que podría provocar tensión, miedo e incluso episodios de violencia.
ICE en aeropuertos: la medida que genera debate
Trump anunció que los agentes de ICE se desplegarán para apoyar a la Administración de Seguridad en el Transporte (TSA), encargada de fiscalizar pasajeros y equipaje.
“Este lunes, ICE irá a los aeropuertos a ayudar a nuestros maravillosos agentes de TSA”, señaló el mandatario.
Crisis en aeropuertos: largas filas y renuncias
La medida se explica por el colapso que enfrentan varios aeropuertos en Estados Unidos:
- Filas de hasta dos horas en controles de seguridad
- Más de 350 agentes TSA han renunciado
- Funcionarios llevan semanas sin recibir salario
La situación se originó por un conflicto político en el Congreso, donde no se ha aprobado el presupuesto del Departamento de Seguridad Nacional.
El conflicto enfrenta a republicanos y demócratas:
- Republicanos acusan a los demócratas de bloquear recursos
- Demócratas condicionan el financiamiento a reformas en ICE
Esto ha dejado a los aeropuertos operando con menos personal, aumentando el caos en plena temporada de viajes.
Expertos advierten que la llegada de ICE podría tener efectos negativos. “El primer efecto va a ser el miedo en las personas que viajan”, señaló la analista internacional de la U. Finis Terrae, Vanessa Cárdenas.
Además, se cuestiona que estos agentes no tienen la misma preparación específica que los funcionarios del TSA, lo que podría afectar los procedimientos.
Otro punto crítico es el historial de la agencia.
ICE ha sido duramente cuestionada por su actuar en operativos migratorios, incluyendo episodios de violencia y uso excesivo de la fuerza, lo que eleva la preocupación por su presencia en espacios masivos como aeropuertos.
Por ahora, la gran interrogante es si esta decisión logrará aliviar el caos… o si terminará generando un problema aún mayor.