El primer ministro canadiense, Justin Trudeau, y altos representantes de la Unión Europea (UE) firmaron hoy (30.10.2016) en Bruselas el controvertido acuerdo de libre comercio CETA que eliminará casi la totalidad de las barreras arancelarias entre ambas partes. En la ceremonia participaron, además de Trudeau, el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk, y el presidente de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker.

La mitad francófona de Bélgica criticaba el CETA por falta de transparencia pero terminó validando el acuerdo tras introducir algunas "clarificaciones" en los documentos anexos que tienen valor jurídico pero que no cambian la "sustancia" del tratado, según declaró hoy el presidente de la Comisión Europea.

El pacto se desarrolla en 13 capítulos repartidos en 1.598 páginas y Bruselas y Ottawa estiman que tendrá un impacto anual de 12.000 millones de euros para la UE, con 508 millones de habitantes, y de 8.000 millones para Canadá, con 35 millones de residentes.

El CETA reduce las tasas aduaneras para un gran número de productos y estandariza normas para favorecer los intercambios y para cambiar profundamente las relaciones comerciales entre dos territorios altamente desarrollados.

Canadá gana mayor y mejor acceso a un mercado de 500 millones de personas, con ventajas para sus empresas que no tienen otras grandes potencias económicas como Estados Unidos o Japón. Las europeas se ahorrarán más de 500 millones de euros al año en aranceles y aumentarán su cuota de acceso a las licitaciones públicas en Canadá, en mercados como las telecomunicaciones, la energía o el transporte.

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