AFP

Los zambianos acudían este jueves a las urnas al cabo de una violenta campaña, para elegir el presidente de este país africano donde el 60% de la población vive por debajo del umbral de pobreza.

Hay nueve candidatos en liza, aunque el duelo debería dirimirse entre el mandatario saliente, Edgar Lungu, de 59 años, y el principal líder opositor, Hakainde Hichilema, un economista de 54 años, que se presenta por quinta vez.

Esa perspectiva repetiría el escenario que se produjo en enero de 2015, cuando se celebraron comicios anticipados para completar el mandato de Michael Sata, quien falleció en el cargo en octubre de 2014 de una enfermedad que nunca se identificó públicamente.

En esa ocasión, Lungu se impuso por apenas 27.757 votos (1,5 puntos porcentuales), en un país con más de siete millones de empadronados. Hichilema tachó aquella elección de "simulacro".

Al menos tres personas fallecieron durante la campaña, marcada por los enfrentamientos entre los partidarios del Frente Patriótico (FP) de Lungu y los del Partido Unido por el Desarrollo Nacional (UNPD), de Hichilema.

Debido a las tensiones, la campaña fue suspendida durante diez días en Lusaka.

El jefe de la Comisión Electoral, Esau Chulu, afirmó que los hechos de violencia "no tienen precedentes" y rompen con "los antecedentes de elecciones pacíficas".

Lungu fue radicalizando su discurso, y en un mitin reciente en la provincia cuprífera de Copperbelt (centro), se mostró amenazador. "Si me ponen contra la pared, estoy dispuesto a sacrificar la democracia en aras de la paz", declaró.

Las oficinas de voto cerrarán a las 18H00 locales (16H00 GMT). Los resultados no deberían conocerse antes del viernes por la noche o el sábado.

El vencedor será elegido por un mandato de cinco años. Si ninguno obtiene el 50% de los votos, habrá una segunda vuelta.

También se eligen diputados y consejeros regionales y se lleva a cabo un referéndum sobre una reforma constitucional.

Zambia, antigua Rodesia del Norte, se independizó de Reino Unido en 1964. Desde entonces y hasta 1991 estuvo dirigida por Kenneth Kaunda, bajo un régimen de partido único, antes de abrirse al multipartidismo.

Su economía depende totalmente de la producción y las exportaciones de cobre. Pero la reciente caída del precio de ese metal lo colocó "bajo una intensa presión", según el Fondo Monetario Internacional (FMI), con la supresión de miles de empleos en el sector minero.

El PIB zambiano creció un 3,6% en 2015, su mínimo nivel desde 1998. La inflación supera el 20% y el déficit público se sitúa por encima del 8% del PIB. La situación podría obligar al país a pedir un préstamo del FMI después de las elecciones.

Un 60% de la población vive bajo el umbral de la pobreza, de acuerdo con los datos del Banco Mundial.

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