Cerca de 60 personas en situación de calle utilizan actualmente el aeropuerto de Santiago como un lugar para vivir y resguardarse, una realidad que, según trabajadores del terminal, ha aumentado y en ocasiones deriva en peleas, consumo de alcohol y drogas, robos y otras incivilidades.
De acuerdo con el último catastro, son específicamente 62 personas: 52 hombres y 10 mujeres. Un 79% corresponde a ciudadanos chilenos.
La situación puede observarse tanto en el terminal nacional como internacional, donde algunas de esas personas han transformado distintos espacios en lugares para pasar la noche y pernoctar.
Quienes trabajan diariamente en el aeropuerto aseguran tener identificadas a varias de ellas y advierten que, si bien algunas mantienen una convivencia tranquila, otras han protagonizado episodios que incluso han terminado en agresiones.
Alcohol, drogas y peleas dentro del aeropuerto
Uno de los problemas denunciados está relacionado con el consumo de alcohol.
Trabajadores aseguran que en los basureros de los baños encuentran cajas de vino y envases de cerveza.
Y no es todo: también hay denuncias por fogatas utilizadas como punto de encuentro para consumir alcohol y drogas.
Héctor, quien actualmente vive en el aeropuerto, reconoce que durante la noche existen situaciones que generan problemas.
“Hay personas que llegan en la noche, que se ponen a pelear, que se ponen a hacer cosas que no se debe hacer... como robar”, relató.
Los robos no afectarían exclusivamente a los viajeros. Entre las mismas víctimas también aparecen otras personas en situación de calle que duermen en el terminal.
Aseguran que te pueden golpear por "una frazada".
Denuncian relaciones sexuales en el terminal
Otro de los episodios advertidos corresponde a personas que mantienen relaciones sexuales dentro del aeropuerto.
“No es tan cómodo... o sea, estás a vista y paciencia... en la noche hay gente 24/7”, señala uno de los testimonios.
Según los antecedentes recopilados, quienes pernoctan en el aeropuerto tienen una edad promedio de 47 años y permanecen allí cerca de cuatro meses en promedio, aunque existen casos de personas que llevan años utilizando el terminal como refugio.