Las históricas manifestaciones en Chile han acaparado la atención de la prensa internacional. Si hace algunos días prestigiosos medios como BBC, Le Monde, El País y The Guardian realizaban un certero análisis de lo que aquí ocurre, esta vez fue el turno del The New York Times.

LEE TAMBIÉN: "ESTAMOS EN GUERRA": LA MIRADA DE LA PRENSA INTERNACIONAL A LA FRASE DE PIÑERA Y LA CRISIS EN CHILE

"Chile a menudo es calificado como un oasis capitalista, una nación próspera y estable en una región donde la igualdad y prosperidad son escasas. Pero esa prosperidad se ha acumulado en las manos de unos pocos afortunados", comienza la publicación.

Y continúa: "Ahora esa desigualdad está afectando la estabilidad del país. Santiago, su capital y ciudad más grande se ha visto convulsionada por protestas que comenzaron por un alza en el pasaje del metro, pero se han convertido en una expresión de agravios más amplios".

El texto indica que "el millonario Presidente Piñera ha respondido con beligerancia, declarando que el estado de Chile se encuentra en 'guerra' con los manifestantes, a quienes describe como criminales organizados y enemigos del estado".

"Los manifestantes han quemado edificios y estaciones de Metro, y han protagonizado saqueos -un comportamiento criminal y repudiable- pero sería un error centrarse en esta conducta como excusa para ignorar las demandas de los manifestantes, quienes en su mayoría han formado parte de protestas pacíficas, ejerciendo sus derechos democráticos", sigue la publicación.

El periódico explica que "claramente no hay evidencia de un movimiento organizado o una agenda coherente", y que la rabia de los manifestantes proviene de las "frustraciones de la vida diaria".

El medio estadounidense asegura que "los chilenos viven en una sociedad con una extraordinaria disparidad económica", con un gobierno que "hace menos que casi cualquier otra nación desarrollada para reducirla a través de impuestos y transferencias".

"La prosperidad de Santiago es innegable (...) pero su pobreza también es impactante: hospitales públicos que se caen a pedazos, escuelas sobrepobladas y barriadas que se encuentran en la periferia de la metrópoli".

El artículo explica que "Chile no sufre de una falta de recursos, sino que de una concepción insosteniblemente estrecha de sus obligaciones con sus ciudadanos".

"La dictadura militar reescribió las leyes y las políticas económicas de la nación y reconfiguró las instituciones para facilitar la competencia de libre mercado y minimizar el rol del gobierno", agrega.

Y finaliza: "el camino obvio para el gobierno de Chile es gastar más dinero en mejorar la calidad de vida de la gran mayoría de los chilenos, quienes están expuestos a las vicisitudes de la economía de mercado mientras se les niega una parte justa de sus beneficios".

Publicidad