Hace apenas tres meses, un tribunal condenó a este narco a un total de 10 años de prisión por tráfico de drogas. Aun así, continuaba en libertad. La razón: el juzgado estimó que podía esperar fuera de la cárcel la resolución de un recurso de nulidad presentado ante la Corte. Esa decisión permitió que “El Farruko” siguiera en la calle pese a su historial por el mismo delito.
No era la primera vez que enfrentaba a la justicia. El sujeto ya había cumplido cuatro años de cárcel por tráfico y, tras recuperar su libertad, volvió a instalarse -según la investigación policial- como líder de una estructura dedicada a la comercialización de drogas en sectores como las poblaciones Manuel Rodríguez y Santo Tomás.
El operativo que terminó con su nueva detención fue encabezado por el OS7 de Carabineros en coordinación con el GOPE. La intervención incluyó el allanamiento simultáneo de tres domicilios para evitar filtraciones y destrucción de evidencia.
De acuerdo con los antecedentes policiales, la organización operaba con una lógica fragmentada: casas destinadas exclusivamente al acopio y dosificación, otras para la venta y sistemas de vigilancia externos.
En uno de los inmuebles intervenidos -ubicado en pasaje La Reconquista- no había moradores, pero sí perros de gran tamaño y cámaras de seguridad desconectadas al momento del ingreso. Según explicó personal policial en el lugar, estas viviendas funcionaban como centros de almacenamiento y preparación de droga, sin actividad residencial permanente.
Durante el procedimiento se incautaron más de 60 plantas de marihuana y un centenar de cajas de clonazepam, además de otras sustancias sujetas a control. En paralelo, en otro domicilio fue detenido el propio “Farruko”, quien utilizaba distintos alias.
La situación judicial cambió el mismo día de su captura. La Corte rechazó su solicitud de nulidad y confirmó la sentencia de primera instancia que lo condena a 10 años de prisión por tráfico. A esa causa ahora se sumará la nueva investigación derivada del reciente operativo.
El caso reabre el debate sobre la evaluación de riesgo en imputados por delitos de tráfico, especialmente cuando se trata de reincidentes con condenas vigentes.
Mientras esperaba la resolución judicial, el líder narco -según los antecedentes reunidos por el OS7- no solo continuaba operando, sino que habría reactivado una estructura territorial de venta en Rancagua.
Con la confirmación del fallo, esta vez deberá cumplir la condena tras las rejas.