Poco a poco se van conociendo nuevos detalles de la tragedia que ocurrió en Vichuquén, en la región del Maule. Un bote con cuatro tripulantes se volcó y dejó a dos fallecidos y aún en la búsqueda de otro. Un pescador fue el único sobreviviente.
Se trata de Renato Ortiz, joven que nadó durante más de dos horas y caminó otra hora para dar con el paradero de personas y así alertar sobre la situación.
El joven conversó con La Tarde es Nuestra del 13 y realizó un llamado para que las autoridades sigan con la búsqueda del cuarto pescador.
"Es un momento de adrenalina, pero con ganas de salir a flote, a buscar ayuda para que nos rescataran. Escuchaba personas en el mar, pensé que era el bote. Salió una ola y no se escuchó más a otra personas. Seguí luchando contra la corriente", recordó el joven.
"Necesito que se siga buscando, que se ayude. Necesitamos el rescate, que esto se siga, es algo importante, era un tripulante, una persona, un pescador más, tiene una hija. No lo conocía tanto, pero los momentos que hablamos me dijo que tenía una hija", siguió.
"La familia tiene que descansar con su persona. La mamá, la familia que hay detrás, todos, es algo súper delicado", complementó.
Las decisiones clave de único pescador sobreviviente a tragedia en Vichuquén
Renato también conversó sobre las decisiones claves que tomó cuando estaba en mar abierto e intentó llegar a la tierra. El joven se fue sacando la ropa para aliviar la carga y que más fácil el nado.
"Uno cuando pesca siempre mira la luna. Me hizo orientarme, el sonido del reventar de las olas, eso me hizo nadar hacia allá. También se nadar gracias a que aprendí desde chico... todo el rato moverme, porque hacía un frío inexplicable", sostuvo.
El joven también se detuvo en el agua flotando y aseguró que vio la imagen de su hijo, lo que le dio fuerza para seguir nadando. Salió del agua, miró los pies y se dio cuenta que los tenía intactos, pero hinchados y morados por el frío. Tras nadar dos horas, caminó una hora por el cerro para pedir ayuda.
"El mar me escupió hacia las rocas y había un cable que me permitió salir. Fue un milagro que le digo yo que me permitió salir. Creo que ahí cuelgan cochayuyo y ese cable estaba tensado. Fue el milagro, la salvación que me salvó a mí. De ahí me aferre. Tengo el dedo un poco rato. Me reventaban las olas, pero yo me aferraba hasta que toqué arena y pude salir caminando", indicó.
"Encontré unos sacos de papa que tenían cochayuyo y me los puse en las piernas porque tenía los dedos hinchados, con los dedos morados. Tenía mucho frío y hacía mucha niebla. Decidí acostarme, me dio frío y quería que encontraran a mis amigos, que se supiera esto, fue algo fuerte", cerró.
Tras la intensa caminata, el sobreviviente se encontró con trabajadores en la zona, quienes le pasaron ropa y le dieron té. Ellos llamaron a Carabineros y personal de la Armada.