Para los tres hermanos protagonistas de “Ser Chileno, Poh”, hay muchas cosas que no necesitan explicación. Saben qué significa “cachai”, saben que la marraqueta puede ser pan batido o pan francés según en qué parte de Chile se coma y entienden cómo funcionamos los chilenos a la hora de enfrentarnos a un terremoto. Pero “Poh” no.
El personaje es un robot extraterrestre que llega a la vida de estos hermanos chilenos y observa desde afuera comportamientos que ellos consideran completamente normales. Sus preguntas terminan obligándolos a detenerse en detalles que forman parte de su día a día y que, precisamente por ser tan habituales, muchas veces pasan inadvertidos.
Ese es el punto de partida de “Ser Chileno, Poh”, una serie de educación y entretenimiento presentada por Libbre de Faro UDD durante septiembre y dirigida a estudiantes de primero a sexto básico.
La historia transcurre junto a tres hermanos de una familia santiaguina de clase media, dos niños y una niña de entre 10 y 14 años. Junto a “Poh”, recorren distintos lugares y situaciones para intentar entender qué cosas hacen que un grupo de personas se reconozca como parte de un mismo país.
La identidad está en una palabra, un plato y hasta en los mitos
Las preguntas de “Poh” llevan a los hermanos a distintos escenarios. Visitan el Estadio Nacional, conocen el backstage de la Teletón y recorren una fonda durante las Fiestas Patrias. En cada lugar aparece una parte distinta de aquello que los niños conocen desde siempre, pero que el extraterrestre necesita entender.
Ahí está una de las claves de la serie. La identidad chilena no se explica como una definición, sino que aparece mientras los protagonistas viven esas experiencias. “Poh” pregunta, los hermanos responden y, en ese proceso, terminan mirando de otra manera cosas que para ellos eran completamente normales.
“La identidad nacional podía sonar como un concepto lejano para un niño. Por eso quisimos acercarla a escenas que conocía: celebrar un gol, compartir una comida, escuchar un cachai o ver cómo las personas se ayudaban después de un terremoto. “Poh” cumple un papel muy importante, porque su mirada externa permite preguntar por aquello que nosotros hacíamos casi automáticamente”, explicó María José Domínguez, directora ejecutiva de Libbre de Faro UDD.
Los cinco recorridos pasan por distintos aspectos de la vida en Chile. La Roja, la Teletón y las Fiestas Patrias aparecen vinculadas a la cultura popular; la gastronomía permite conocer platos e ingredientes de distintas zonas del país; y las experiencias relacionadas con terremotos, incendios y tsunamis abren una conversación sobre la manera en que las personas se organizan y se ayudan frente a una emergencia.
El lenguaje también tiene un espacio propio. Palabras y expresiones como “cachai” forman parte de esas cosas que los protagonistas utilizan a diario, pero que adquieren otro significado cuando deben explicárselas a alguien que nunca las ha escuchado. Lo mismo ocurre con las leyendas, como el Trauco, que llevan a los hermanos hacia historias transmitidas de una generación a otra.
Todo ocurre dentro de una familia santiaguina de clase media. Los hermanos cocinan, discuten, se ríen y también se asustan. Es justamente esa vida cotidiana la que permite que la serie hable de identidad sin alejarse de la experiencia de los niños.
“Buscamos que la pantalla no deje al estudiante como un espectador pasivo, sino que lo lleve a interpretar, hacer preguntas y conversar con otros”, señaló Domínguez. La intención, explicó, es que después de cada capítulo puedan reconocer esas mismas expresiones en sus familias, en sus regiones o incluso en su propia forma de hablar.
Por eso, aunque la serie llega durante septiembre y tiene a las Fiestas Patrias como un contexto evidente, el recorrido es más amplio. La serie busca revisar aquello que diferencia a Chile y, al mismo tiempo, une a sus habitantes y profundizar en la pregunta; qué cosas heredamos, cuáles transformamos y cuáles seguirán definiendo quiénes somos.