Durante meses creyó que había logrado escapar de la policía. Cruzó clandestinamente hacia Bolivia, recorrió varios países y se refugió en Venezuela, convencido de que había dejado atrás la investigación en su contra. Sin embargo, cuando decidió regresar a Chile para retomar el control del negocio de la droga, los detectives ya seguían cada uno de sus movimientos.
Es el caso de la caída de "El Sardina", uno de los principales líderes operativos del Tren de Aragua en La Araucanía y figura clave de la organización conocida entre sus integrantes como los "Dueños de Temuco".
¿Quién era "El Sardina"?
Según la investigación de la Policía de Investigaciones, "El Sardina" encabezaba uno de los brazos operativos del Tren de Aragua que mantenía el control del tráfico de drogas en Temuco.
Cuando sintió que era investigado, abandonó la ciudad, pasó por Santiago e Iquique y cruzó por Colchane hacia Bolivia. Desde allí continuó viaje hasta Venezuela, su país de origen, donde incluso había cumplido anteriormente una condena de ocho años de cárcel por homicidio.
Sin embargo, nunca tuvo la intención de abandonar definitivamente Chile: El negocio era demasiado rentable.
Apenas unos meses después regresó a Temuco y volvió a instalarse en el mismo domicilio donde había vivido antes de escapar, sin saber que la PDI mantenía vigilancia sobre él.
Su captura marcó el inicio del desmantelamiento de toda la estructura criminal en la "Operación Metástasis".
Así operaban los "Dueños de Temuco"
La investigación reveló que la organización había desarrollado un sistema estructurado para distribuir droga en la ciudad.
Los pedidos se coordinaban mediante llamados telefónicos y posteriormente eran entregados por motociclistas de reparto, conocidos dentro de la organización como "corredores".
La mayoría de ellos eran ciudadanos venezolanos que habían ingresado irregularmente al país y terminaban trabajando para el Tren de Aragua al no poder acceder a empleos formales.
Para integrarse a la banda, cada corredor debía pagar una "cuota de ingreso" o "ficha". A cambio, obtenía autorización para vender droga en sectores específicos de Temuco controlados por la organización.
Además, después de cada venta debía entregar un porcentaje de las ganancias a la estructura criminal.
La banda era dirigida desde la cárcel
Además, la investigación estableció que la organización no era dirigida directamente desde Temuco.
Quien coordinaba telefónicamente las operaciones era Jesús Rojas Morales, ciudadano venezolano recluido en el penal Santiago Uno.
Por debajo de él se encontraban "El Sardina" y "Vicmer", quienes ejercían como lugartenientes y administraban las operaciones en la capital de La Araucanía.
Las diligencias comenzaron tras una serie de homicidios ocurridos en 2022 contra integrantes de una banda rival, crímenes que, según la investigación, buscaban consolidar el dominio territorial del Tren de Aragua sobre el mercado de la droga en Temuco.
Además del narcotráfico, la organización obtenía recursos mediante extorsiones y el control del comercio sexual.
La Operación Metástasis
El reportaje también revela que los integrantes del grupo aseguraban comercializar una droga de mejor calidad que la de sus competidores e incluso expandieron su mercado hacia los camioneros, donde encontraron nuevos compradores de cocaína.
El fin de la organización llegó con la "Operación Metástasis", un amplio despliegue de la Policía de Investigaciones que incluyó múltiples allanamientos.
El operativo terminó con la detención de 35 personas, de las cuales 29 eran venezolanas y seis chilenas. Entre los capturados figuraban los principales cabecillas de la organización, además de varios de sus operadores.
La investigación de la PDI permitió conocer el funcionamiento interno de la banda y revelar que una parte importante de las ganancias obtenidas por el tráfico de drogas era enviada a cuentas en el extranjero, desarticulando así una de las organizaciones criminales más importantes que operaba en La Araucanía.